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martes, 2 de febrero de 2010

Las cuotas de la Academia

Recibí la noticia de la elección de Soledad Puértolas como nueva académica de la lengua con alegría y sincera congratulación (qué cursi palabro ése), ya que me parece una muy notable escritora de la literatura española contemporánea. Me gusta especialmente su faceta de cuentista (que he seguido como lector más que la de novelista), un género narrativo que siempre parece "menor" a los ojos de crítica y público a pesar de tener tan importante tradición en habla hispana. A mi simpatía por el reconocimiento que este nombramiento significa para Puértolas, sumé la certeza de que, precisamente por cómo escribe, por la relación que en su literatura tiene con el lenguaje, por la inmensa humanidad y cercanía de sus historias, esta escritora será una académica capaz de hacer entrar en tan vetusta institución aire fresco. Y no lo voy a negar, porque no me da la gana: el hecho de que sea mujer también alimentá mi alegría ante la noticia. Y no porque ser mujer sea algo valioso en sí mismo, sino porque una institución que pretende dar forma y norma al reflejo que el habla del común de mortales proyecta, debe sumar a las mejores personas, las más capaces, independientemente de su sexo, y que el mosaico final sea además lo más representativo posible, desde esa capacitación, de la comunidad hablante.

Cada vez que una mujer entra en la Real Academia Española, las voces oficiales de esta entidad no tardan en subrayar que su elección se debe exclusivamente a sus cualidades y no a ninguna política en pro de la paridad porque, como ha asegurado Víctor García de la Concha, "elegir a alguien por cuotas no sería coherente". Perfecto. Esto de ponerse la venda antes de tener herida alguna es bastante elocuente de lo que en realidad hay detrás de afirmaciones como la de García de la Concha y de tradiciones como la de la Academia. Pensemos por un momento: ¿quiere decir García de la Concha que sólo hay cinco mujeres con méritos suficientes para estar sentadas en sus sillones? ¿Quiere decir, de verdad, que sus colegas masculinos -inmensa mayoría- no han sido jamás privilegiados en su vida, incluida su trayectoria como honrosísimos filólogos, lingüistas, escritores, periodistas, investigadores, etc., por el mero hecho de ser hombres y no mujeres? Evidentemente el género masculino en general no es culpable (no lo somos) del machismo acumulado por la historia, pero sí hemos de ser conscientes del mismo y corresponsables en el compromiso de superarlo. El hecho de que en la Academía sólo haya cinco mujeres es, quiera o no García de la Concha, ejemplo de esa discriminación estructural y de la connivencia de la propia institución, por acción y omisión, con ella.

Así pues, y aquí sí coincido con las fuentes académicas oficiales, saludo el ingreso de Puértolas en la RAE porque con ella "se reconoce sus méritos y el trabajo que ha realizado por encima de cuotas". En concreto, por encima de la cuota muy mayoritariamente (casi exclusivamente) masculina que ha aplicado la Academia a lo largo de su Historia.

martes, 28 de abril de 2009

Palabras migrantes, palabras que nos transforman

Hace ya varios años (joder, acabo de hacer la cuenta, y son demasiados), cuando estaba en el instituto, me apunté al Taller de Literatura de la Universidad Popular de Rivas. Siempre me había interesado la lectura y la escritura, y mi padre -que había estado apuntado el año anterior- me animó a inscribirme. El Taller no me defraudó: los contenidos que nos enseñaron fueron irregulares, ciertamente, como el tránsito de profesorado. Pero me sirvió para tomar cierta constancia y compromiso con la escritura, y para aprender. Y eso no fue eso lo más importante: en el Taller, aquel Curro adolescente, pequeñajo, conoció a gente de su mismo municipio y de diferentes (y muy dispares) edades, con bagajes distintos, que buscaban también destinos y caminos diversos pero con motivaciones similares y con inquietudes no iguales, pero sí complementarias. Gente que me sacaba dos, cinco, diez, quince, veinte, treinta, y hasta cuarenta años, y más. Los cursos pasaron, y yo repetí hasta en dos ediciones más del Taller (creo recordar), hubo gente que vino y que fue. Y entre varios, coincidimos en el deseo de seguir viéndonos y compartiendo cosas, al margen del propio Taller. Así surgió Literactúa, una excusa para seguir desplegando y compartiendo inquietudes literarias y de todo tipo, y para meternos en cada jardín (...en el buen sentido).


El pasado septiembre, aprovechando la celebración del III Foro Social Mundial de las Migraciones en Rivas, decidimos participar de su programación cultural paralela con un proyecto ilusionante, divertido y emocionante: 'Palabras migrantes'. El punto de partida fue una 'gymkana' cultural en el marco del mismo Foro, en la que sobre un mapamundi multicolor proponíamos a los transeúntes diferentes juegos, tanto de conocimientos de literatura (personajes, autores y escenarios de obras relacionadas con la temática viajera y/o migrante) como de expresión y creación literaria, sin duda las más interesantes: escribir una postal o un mensaje en la arena... A partir de esas creaciones que nos dejaron los foreros (de todo el mundo) y vecinos de Rivas, durante estos meses hemos seguido viajando, hemos seguido creando: primero, textos propios a partir de postales escritas por los participantes escogidas al azar, con los que montamos un modesto pero precioso librito. Y, con las fotografías de los mensajes en la arena, editamos un vídeo incorporando una pieza musical viajera por excelencia ('El Puerto', de la 'Suit Iberia' de Albéniz) y un poema de Borges que reflexiona sobre el continuo devenir en un laberinto que es la vida. Todo ello, junto a las postales originales escritas mostradas en exposición, lo compartimos el pasado jueves en el acto del Día del Libro del que ya he hablado aquí.


Aquí os dejo, primero el vídeo que montamos:




Y aquí os dejo la postal que me tocó y el texto que creé a propósito de ella:





La Humanidad

"Somos una decisión deambulante", me dijiste como poseído por una inspiración reveladora, "un torpe transitar sobre nosotros mismos, un premeditado desandarnos sin saber por qué". Estuve de acuerdo.

Más tarde, durante muchos meses, me repetía tus palabras para acortar la distancia cada noche, como un aliento que reconciliaba el mundo y mi camino. Tú y yo: un mismo viaje, aun desde distintas latitudes. "Somos lo que recorremos". No podía estar más de acuerdo.

Te escribí postales en el reverso de las carreteras, rutas, señales cruzadas, largas avenidas o callejones sin salida que fotografiaba a mi paso. No sé si te llegaron al buzón, al alma o la nostalgia, pero seguí viajando hasta que, a mi regreso, no te encontré en ninguna esquina fumando reflexiones peregrinas. Y supe que nunca habías hablado de nosotros, de ti y de mi, de nuestro viaje. Y supe que te referías pomposamente a esa cosa inmensa llamada Humanidad. Y que no me recordabas. Aun siendo pleno verano, sentí tanto frío que apenas me importó que aquella línea de bajo coste me hubiera perdido las maletas.

Ahora, viajo sin equipaje, me fío más del suelo del camino que de la Humanidad, y sé que también podemos ser lo que no recorremos.


...Ahora, el viaje de Literactúa sigue... Y ya os iré contando, porque tiene interesantísimas paradas previstas.

lunes, 12 de enero de 2009

Una recomendación: 'Lesbianas', de Raquel Platero y otras autoras

La producción académica y de investigación en el campo del feminismo y los estudios de género está tomando caminos muy interesantes en los últimos años, y generando un continuo debate en el que se trenzan cuestiones en relación con los roles de género y la construcción social de la sexualidad, el poso del pensamiento feminista más tradicional y sus corrientes, los límites de la igualdad formal, la relación del machismo y otras formas de discriminación, los contrastes interculturales, la plasmación concreta de todo esto con la vida más terrenal y sus barreras cotidianas (discriminaciones salariales, precariedad, conciliación, etc.)...

Todo este debate viene liderado y generado por el trabajo y la investigación de muchas mujeres (y también, cada vez más hombres) que vierten en su reflexión teórica no sólo la carrera de fondo académico que llevan haciendo mucho tiempo, sino toda una experiencia vital a pie de activismo de calle, lo cual llena de viveza y de fluidez las diferentes opiniones y posicionamientos que van surgiendo. Uno de los nombres -y no es porque sea mi amiga, eh- que mejor riegan este cultivo feminista tan plural es el de Raquel Platero, quien aporta al debate una interesante mezcla de curtido análisis comparado de las políticas públicas de igualdad en el ámbito europeo, su experiencia docente en materia de intervención social y comunitaria, y un currículo activista de solera. Raquel Platero es la fundadora de la primera asociación LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) universitaria española, la RQTR (en su origen, Rosa Que Te quiero Rosa) de la Complutense, y entre su producción ensayística, además de artículos varios, cuenta con el imprescindible “Herramientas para combatir el ‘bullying’ homofóbico” (publicado por Talasa, en su primera edición subvencionado por el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid), una guía para llevar a las aulas el tratamiento de la diversidad afectivo-sexual con una perspectiva preventiva de las situaciones de acoso escolar.


Ahora Raquel Platero ha coordinado la edición de otra obra muy recomendable, que acabo de leer, ésta más directamente ubicada dentro de este nuevo mosaico teórico del feminismo, “Lesbianas. Discursos y representaciones” (editado por Melusina), un libro que recoge artículos y aportaciones de varias autoras, y que viene a ser un espejo en el que estas mujeres (que tienen en común su lesbianismo) comentan en primera persona y a conciencia el reflejo de las transformaciones vividas en los últimos en materia de libertades sexuales, y trazan un viaje coral a propósito del “qué se dice” de las lesbianas y lo que dicen ellas mismas.

Yo destacaría, especialmente, de entre el completo acopio de textos que reúne el volumen, los dos artículos de la propia Raquel Platero: uno primero en el que estudia detenidamente las Políticas de Igualdad del Estado bajo el epígrafe “¿Queremos las lesbianas ser mujeres?”, para plantear la invisibilidad bajo el concepto “mujeres” de la diversidad del mismo, en concreto en lo relacionado con las lesbianas; y el segundo, “Madres, folclóricas y masculinas”, una acertadísima disertación analítica del tratamiento del lesbianismo en los medios de comunicación –a caballo siempre entre el ostracismo silencioso, la caricatura estereotipada y la estigmatización-. Además, me resultan muy recomendables –y es, de verdad, muy difícil escoger- el retrato que hace Matilde Albarracín de los clandestinos círculos y códigos de lesbianas en la Barcelona de la posguerra y el franquismo, y, sobre todo, el artículo de la activista de referencia para tantas mujeres y personas LGTB Empar Pineda, que filtra por su historia militante personal toda la memoria de un movimiento reivindicativo que, aunque a muchos les guste creer, no ha nacido ayer: “Pequeña historia de los colectivos de lesbianas”.

En fin, que no dejo de recomendar este libro a quienes se interesen por la igualdad, el feminismo en su pluralidad, y la conquista transformadora de parcelas de libertad. Y de darle mi enhorabuena a Raquel Platero por haber tirado de un hilo necesario, que ha hecho pronunciarse a tantas voces imprescindibles para comprender quiénes son las lesbianas, y de dónde vienen. Y en realidad, quiénes somos, y de dónde venimos, todos y todas.

Y de regalo, esta fotito que nos hicimos unos amigos del Área de Libertades Sexuales de IU-CM con Raquel el día de la presentación del libro en Madrid, este diciembre pasado.

viernes, 2 de enero de 2009

Recuperando memoria poética: Gloria Fuertes

En la última quincena, una vez finalizadas unas largas obras en casa y montadas unas nuevas estanterías en mi habitación, he dedicado varias horas a sacar montones de libros de cajas y ubicarlos en su nuevo enclave. Ello me ha hecho reencontrarme con autores y obras que permanecían dormidas en mi memoria, y la casualidad ha querido que hoy, buscando información para una cosa del trabajo, me haya topado por internet con una escritora que tiene también su discreto (merecería mucho más) lugar en mi biblioteca, a la que debo por su obra infantil en muy buena medida mi afición a la literatura en general y a la poesía en particular, y que considero que ha sido históricamente infravalorada: Gloria Fuertes. Presentada habitualmente como una hacedora de ripios con que entretener a los chiquillos, pocas veces nadie se ha parado a pensar seriamente en la empatía que esos poemas despiertan en los niños y niñas, y en muchas menos ocasiones se ha atendido al conjunto de su obra, más allá de su meritoria literatura infantil.

El hecho de que, en el breve espacio de una semana, entre mi biblioteca y la Red, me haya topado fortuitamente con ella, me obliga de alguna manera a recomendaros vivamente que os acerquéis a su poesía y os dejéis engatusar por su sencilla rotundidad lírica, por su alto contenido social y por la calidad con que se acerca a las cosas que importan con pasos pequeños, discretos, casi inadvertidos. Os dejo aquí un poema suyo:


SÓLO SOY UNA MUJER

Soy sólo una mujer y ya es bastante,
con tener una chiva, una tartana
un “bendito sea Dios” por la mañana
y un mico en el pescante.

Yo quisiera haber sido delineante
o delirante. Safo sensitiva
y heme,
aquí
que soy una perdida
entre tanto mangante.
Lo digo para todo el que me lea,
quise ser capitán, sin arma alguna,
depositar mis versos en la luna
y un astronauta me pisó la idea.

De PAZ por esos mundos quise ser traficante
-me detuvieron por la carretera-
soy sólo una mujer, de cuerda entera,
soy sólo una mujer, y ya es bastante.

No dejéis de visitar, para conocerla mejor, la página web de la Fundación que lleva su nombre, y el espacio monográfico sobre la autora impulsado por la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. En ambos sitios virtuales podéis consultar libros de ella y sobre ella. Por cierto, en estos días previos a la llegada de los Magos de Oriente, no está de más reivindicar su obra de teatro infantil con cierto toque feminista, 'Las tres reinas magas'.

Actualización a las 01:58 horas: He descubierto, colgado en la web, un interesantísimo estudio sobre la obra de Gloria Fuertes que, para quien quiera entrar más en materia, dejo enlazado aquí.