viernes, 4 de noviembre de 2011

Estreno mi videoblog: Laicismo y defensa de lo público

Ayer grabé por primera vez (y algo más que espeso, para ser sinceros) mi primera 'videochapa', con la que quiero estrenar una sección que irá apareciendo habitualmente en esta bitácora (y, cuando me mude a la nueva que ando tramando, continuaré allí)de videoblog con mi opinión sobre diversos temas. Vamos, como las entradas escritas, pero webcam mediante.



Y de paso, retomo mi vena bloguera, ¡ea!

martes, 12 de abril de 2011

Generación sin miedo, República con futuro

Si alguien me dijera hoy qué imagen me evoca la Segunda República que nunca conocí, sería fácil responder aludiendo a la Puerta del Sol abarrotada como una verbena de lo ciudadano el 14 de abril de 1931, o a Clara Campoamor reivindicando el voto femenino en la tribuna de las Cortes, o a aquellas caravanas de las misiones pedagógicas abriéndose paso por los caminos rurales más inhóspitos, o a la ‘Muerte de un Miliciano’ inmortalizada por Robert Capa, o a la tumba de Machado en Colliure. Son muchas las estampas grabadas en la retina con la que el imaginario colectivo de nuestro tiempo ha levantado un puente de referentes con que salvar el abismo del olvido y el silencio impuestos durante tantos años.

Mi generación ha podido empezar a sentirse hija del orgullo de la recuperación de esa memoria más que de la losa, aunque ésta todavía nos pesa mucho y no es, desde luego, una tarea fácil ni resuelta. Pero no lo es, sobre todo, no sólo porque quede mucho por desempolvar y mucha memoria que recuperar, dignificar, reparar. Lo es, fundamentalmente, por el tremendo reto de analizar qué hay en nosotros y nosotras de aquellos valores luminosos que prendieron una transformación como nunca antes había conocido este país.

La casualidad histórica ha querido que en el 80º aniversario de la proclamación de la Segunda República emerja un movimiento juvenil contra la resignación y la condena a un futuro peor que el de nuestros padres y madres. Evidentemente, no hay comparación en la dimensión y magnitud de un acontecimiento y otro, pero no deja de ser curioso que ese incipiente ‘Basta’ gritado por decenas de miles de jóvenes y llamado a crecer como una bola de nieve, coincida con la efeméride del despertar de un pueblo entero por su modernización y democratización.

Aquellos valores republicanos de la libertad, la igualdad, la justicia social, la universalización de la cultura y la educación, la defensa de la paz, son el espejo de una generación que ha decidido apropiarse de la etiqueta “ni-ni” para darle la vuelta y devolvérsela a quienes se la impusieron: una generación a la que ni le gusta el mundo en que vive, ni piensa quedarse de brazos cruzados. Una generación, en primera y última instancia, republicana, en el sentido de haber dado el paso efectivo para ejercer su ciudadanía de manera plena, consciente y activa. Una generación que se reencuentra con la política como un necesario hecho consumado.

Por eso, si alguien me dijera hoy qué imagen me evoca la Segunda República que nunca conocí, sencillamente pienso en los y las jóvenes que no quieren jubilarse a los 67 años, que no quieren que sus hijos e hijas hereden un sistema educativo desmantelado, que no quieren arriesgarse a que el casino global haya reducido a cenizas su derecho a una pensión cuando les toque disfrutarla. Pienso en los y las jóvenes que al autoproclamarse sin futuro, están reconquistando el presente y situándose en la mejor tradición radical y progresista que ha conocido nuestro país.

Nada hay escrito. El movimiento juvenil que está emergiendo es aún pequeño, modesto, y quizás, en la forma en que hasta ahora se ha manifestado, perecedero. Pero forma parte de un acervo en plena ebullición, de una rebeldía imparable. Porque todo pasa, pero todo queda. Y porque a veces las casualidades envuelven justicia histórica. Vuelve a ser 14 de abril. Quizás estemos cerca de que lo sea definitivamente.

jueves, 3 de febrero de 2011

Vuelve a ser 14 de abril

En este 2011 se cumplen 80 años desde la proclamación de la II República española, y aunque no está el ambiente muy propicio para grandes celebraciones, merece la pena que compartamos la alegría democrática que transpiran aquellos valores que prendieron el 14 de abril de 1931 en un proyecto transformador como nunca antes había conocido la Historia de España. Precisamente en estos tiempos que corren en que el pensamiento único parece haber hecho calar la idea generalizada de que las recetas que están aplicándose para salir de la crisis económica son "inevitables" o incluso "un mal menor"; en estos tiempos de cuestionamiento del concepto mismo de ciudadanía y de falta de credibilidad de nuestros modelos democráticos ante el asedio de unos mercados insaciables que parecen haber caído del cielo; en estos tiempos de hegemonía cultural conservadora que propicia que a pesar de haberse caído todo no se haya hundido nada, volver la vista hacia el ejemplo de esa generación valiente y decidida que quiso sinceramente dejarnos una sociedad mejor, no es un simple capricho de la nostalgia ni un ejercicio de folclore panfletario. Es una necesidad ética y política con nosotros y nosotras mismas, y un deber con los pasos que nos han traído hasta aquí.

Por eso, y no sencillamente porque el calendario vaya desprendiéndose de sus hojas y el tiempo se devore a sí mismo, dentro de poco volverá a ser 14 de abril. Y por eso, y para que sea "más" 14 de abril que nunca, IU Rivas convoca por segundo año consecutivo unos premios que toman su nombre de esa efeméride y pretenden reivindicar a la "persona o personas, organizaciones sociales, instituciones o proyectos individuales o colectivos cuya labor y/o trayectoria encaje en la plasmación, defensa y difusión de los valores cívicos, de igualdad, justicia y radicalidad democrática, y/o la defensa de derechos civiles y sociales, en los ámbitos de la investigación, la participación ciudadana y asociativa, la comunicación, la intervención comunitaria y el desarrollo social, los servicios públicos, el medio ambiente y la sostenibilidad, la memoria histórica, la formación o la convivencia." Nada menos. Y todo ello en tres categorías: una local, una general y otra específica de memoria histórica.

Lo mejor es que cualquier persona, o grupo de personas, siempre que no forme parte del Jurado, puede proponer las candidaturas que considere, acompañándolas de una justificación. Todo queda bastante bien explicado en las bases, ya publicadas.

Yo ya le estoy dando vueltas a mis propuestas...

Ah, e id apuntando el 15 de abril, viernes, porque la Fiesta Republicana 2011 de IU Rivas (en la que se entregarán los Premios) promete ser una velada memorable, incluso por encima del año pasado...