Una reflexión de Rafa Hortaleza en su blog, a propósito del
inicio de negociaciones de IU con ICV para reeditar una coalición electoral en las elecciones europeas, y el posterior eco generado en la periferia moscovita de
Ricardo y en los lares de
Ceronegativo, me han animado a escribir sobre las elecciones europeas y la importancia que creo que tienen para IU, algo sobre lo que llevaba algún tiempo reflexionando. Dedicaré, pues, una primera entrada a explicar cómo veo el escenario y posibles perspectivas de por dónde tirar, y haré en los próximos días otra entrada concretando algunas propuestas.

En primer lugar, saludo la noticia de estas negociaciones, aún sin conocer grandes detalles de las mismas. Considero que tal acuerdo es lógico y deseable, pero además vital para IU sobre todo en estos momentos, en que debemos tratar de abrirnos y crecer y, por tanto, el primer paso debe ser conservar lo que ya tenemos. En segundo lugar, y entrando más en el meollo, parece que el centro conflictivo para parte de la bloggosfera de la renovación de la coalición con ICV es la adscripción actual de su eurodiputado -uno de los dos que cosechó la lista conjunta- al
Grupo Verde Europeo, en lugar de al
Grupo de la Izquierda Unitaria Europea-Izquierda Verde Nórdica, que es el de IU. Yo, la verdad, no creo que esto sea ni mínimamente grave en sí mismo, y voy a tratar de explicar por qué.

Siempre deduje que Raül Romeva, 'número dos' de la lista que encabezaba el compañero Willy Meyer, iría al Grupo Verde, porque es el brazo institucional en el Parlamento europeo del Partido Verde Europeo, el referente europeo de Iniciativa. No creo que fuese una sorpresa para nadie. Ello no supuso ningún incumplimiento de los acuerdos entre las dos fuerzas, puesto que ese tema no había quedado cerrado (como bien recordaba Cayo Lara
en una entrevista reciente en Público).

He de decir que, puesto que soy militante de Izquierda Unida y me siento más cercano a los postulados y a la actividad general del Grupo de la Izquierda Unitaria Europea-Izquierda Verde Nórdica, hubiera preferido que Romeva se hubiese integrado en esa bancada en Bruselas y Estrasburgo. Sin embargo, como votante de esa candidatura, quiero reconocer que a pesar de esa preferencia, no he encontrado, en lo esencial, ni una sola cuestión en que no me haya sentido representado por Romeva y su trabajo -el cual sigo a través de
su interesantísimo blog personal-, y no creo que nadie de Izquierda Unida pueda decir que Romeva ha traicionado los compromisos fundamentales de la propuesta europea de IU. Fue uno de los primeros y más firmes defensores en el seno de ICV de que este partido propugnase el 'NO' a la Constitución europea. Me parece además un ejemplo de hiperactivismo político en el mejor de los sentidos, ya que además de "lo obligado" del cargo, Romeva ha jugado un papel fundamental adscribiéndose voluntariamente a los intergrupos de
Igualdad de Derechos de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (LGTB) y por el Sáhara Occidental, de los que es
vicepresidente. He tenido también la suerte de coincidir con él en jornadas, seminarios y conferencias varias, y, ciertamente, me parece que no ha dejado nunca de representar y defender posicionamientos perfectamente encuadrados en los de IU, como se puede ver no sólo en su blog, sino también en el
histórico de noticias de la web dedicada a su labor parlamentaria. Por tanto, aunque lo deseable fuese tener al representante de ICV dentro del mismo grupo, el de IU, en el balance debemos saber leer y valorar más allá de las siglas concretas, el trabajo que se ha realizado, y en este sentido, ICV, es mi opinión, ha estado a la altura de lo que IU debe exigir en la propuesta política a un socio electoral.
Dicho esto, me parece justo, razonable y bueno que Izquierda Unida, ante la renegociación de la coalición electoral, sostenga que ésta se produzca en términos más simétricos a lo que ha sido la relación entre ICV y EUiA en el ámbito catalán, y, por tanto, que en la propuesta de partida de IU, ICV ponga a su primer representante en el tercer puesto de la candidatura, o, en su defecto, se comprometa a que en las próximas listas conjuntas por Barcelona tanto autonómica como al Congreso de los Diputados, el 'número dos' sea para EUiA -y no el tercero, como hasta ahora-. Otra solución -ya utilizada en otras coaliciones, aunque con un punto algo esperpéntico- sería que, en caso de obtener sólo dos eurodiputados y el segundo fuese de ICV, sólo ocupase su escaño la mitad del mandato para, en el resto, dejar paso al tercer puesto, designado por IU. Como, además, veo más que probable que la coalición se reedite en esos mismos términos representativos de 2004, lo que sí considero imprescindible es que, además de acordar un Manifiesto prográmatico común que establezca unas bases amplias de trabajo futuro en Europa, incluya la creación de una
Oficina Europea Permanente de ambas organizaciones que coordine, haga un seguimiento real y un ajuste compartido a cada momento político de ese Manifiesto programático, y que además nos sirva, desde IU, para potenciar más y mejor nuestro trabajo en Europa.
En mi opinión, si para algo sirve tener representación en el Parlamento europeo, es para tener un altavoz más. Por desgracia, ni aunque obtuviésemos 15 escaños en junio, seríamos lo suficientemente influyentes como para hacer de la Unión Europea lo que debería ser. Ojo, que esto no sirva para desmovilizar, ¡15 escaños de IU-ICV serían un avance fundamental en la resistencia a la construcción europea realmente existente! Lo que quiero decir es que la Eurocámara es, fundamentalmente, una plataforma para visibilizar cualquier discurso alternativo en este mundo globalizado y de bloques de integración regional. Crisis económica, déficit democrático, inmigración, derechos civiles, modelo energético, solidaridad internacionalista: son tantos los temas sobre los que trabajar en esa óptica que, aunque no tengan una traslación directa sobre ese ámbito institucional, sí son muy útiles políticamente para toda la actividad de Izquierda Unida. Esa Oficina Europea Permanente puede ser una herramienta importante para todo ello.
Y más interesante que todo esto me parecen las tareas que debe hacer Izquierda Unida ante esta cita electoral, más allá de su relación concreta con ICV. Creo que ya vamos algo tarde, y con el paso cambiado, y espero que los previos orgánicos no se consideren mero trámite a resolver exclusivamente en el Consejo Político Federal del 7 de febrero y de verdad pueden ensamblarse en el proceso de refundación e impulsarlo. Eso pasa por dar unos pasos concretos, claros y útiles hacia dentro y hacia afuera para la regeneración a la que toda IU está mandatada.
En una siguiente entrada detallaré algunas propuestas personales que pueden servir para generar algo de debate a cerca de qué hacer ante las elecciones europeas. ¡Por hoy ya me he enrollado suficientemente con este tema!