miércoles, 17 de noviembre de 2010

Un reconocimiento en clave laicista a la juventud de Rivas

Esta semana se está celebrando en Rivas la Semana Laicista promovida por la Asociación Laica de la ciudad. Se trata de una cita que se celebra este año por segunda vez, y que comprende un programa de conferencias, proyecciones de vídeo y encuentros de perfil más lúdico, realmente interesante. En un momento en que el Gobierno del PSOE considera secundario avanzar hacia una orden jurídico y político más respetuoso con la libertad de conciencia y el pluralismo moral, y con los titulares de la prensa todavía haciéndose eco de la reciente visita del Papa Benedicto XVI, es de agradecer que desde la sociedad civil se articulen espacios para dialogar en torno al laicismo. En concreto, además, la Asociación Laica de Rivas es una entidad que lleva varios años haciendo un trabajo constante y riguroso por visibilizar la necesidad de que los derechos individuales y colectivos puedan desarrollarse plenamente, sin la injerencia ni imposición de ninguna moral particular.

Con motivo de la Semana Laicista, se entregará el I Premio Ciudadanía Joven en el marco de la Cena Laica este viernes 19 de noviembre. Con este premio, la Asociación Laica busca reconocer a los y las jóvenes ripenses que hayan realizado un trabajo destacado en el ámbito de los movimientos sociales y los derechos civiles desde una perspectiva laica. Parte de ese reconocimiento recaerá en los colectivos que conformaron, hace un año, el Movimiento contra el Cierre del Centro Joven de Salud de Rivas. Entre ellos, el área de Jóvenes de Izquierda Unida de Rivas, de la que formo parte.

Me parece muy interesante que la Asociación Laica haya entendido que la lucha conta el cierre del Centro Joven de Salud de Rivas (lucha que aún sigue vigente, en la medida en que no se consiguió el objetivo y el centro fue desmantelado, pero la necesidad de su existencia sigue siendo hoy la misma, o más, que hace un año) es digna de un reconocimiento a los ojos del movimiento laicista. Y es que un centro que tenía entre sus labores de asistencia sanitaria joven y de promoción de hábitos saludables, la contribución a una educación sexual plena y la salud sexual y reproductiva, era un centro al servicio del ejercicio libre de los derechos de los y las jóvenes. Sorprende, a la vez, que mientras una iniciativa pionera como el Centro Joven de Salud fue desmantelada por la Comunidad de Madrid, o mientras se fulminan las ayudas autonómicas para la prevención de VIH, el Gobierno autonómico de Esperanza Aguirre mantiene programas e iniciativas ultraconservadoras que sirven de tapadera para financiar a organizaciones adscritas al extremismo católico, como las actividades antiabortistas de la fundación RedMadre y otras.

Bienvenido pues este reconocimiento, y más aún si sirve como revulsivo e impulso para seguir luchando por nuestros derechos.

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