Es jueves, 30 de abril. Son las 10:51 horas. Hace una semana, estaba concluyendo el Pleno municipal de Rivas en el que José Masa respondió a una pregunta formulada por el Partido Popular sobre la suspensión de eventos taurinos del programa de fiestas de San Isidro, y comprometió la celebración de un referéndum para reprobar o ratificar esta decisión antes de que acabe 2009. La oposición política representada por el PP y Ciudadanos de Rivas en la Corporación no desaprovechó la sesión plenaria para tratar de sacar punta y rédito de la decisión. Mientras, todo el entorno del Casco Urbano estaba plagado de pintadas insultantes y violentas, y hasta exaltadoras del fascismo, contra la concejala de Cultura y Fiestas, el Alcalde y en general la izquierda: "TANIA DIMITE PUTA ROJA", "ALCALDE LADRÓN", o "ARRIBA ESPAÑA: TOROS SÍ, ROJOS NO" son sólo algunos ejemplos. Sobre estas pintadas, parece ser, estos partidos de oposición no saben ni contestan: no tienen opinión. No condenan la violencia verbal ni la apología de valores antidemocráticos que suponen.
Al salir del Pleno, una minoría de vecinos bastante exaltada proclamaba algunas lindezas y hasta insinuaba amenazas con frases como "No vengáis por aquí". Lo oí yo. Lo oyeron más personas. Parece que ninguno de los concejales del PP o CdR lo escucharon. Eso quiero creer; porque, de lo contrario, tampoco les mereció unas palabras de repulsa.
Y yo me siento imbécil, porque, la verdad, a estas alturas, según qué compartamientos políticos de según quién me siguen sorprendiendo y dando vergüenza ajena.
Al salir del Pleno, una minoría de vecinos bastante exaltada proclamaba algunas lindezas y hasta insinuaba amenazas con frases como "No vengáis por aquí". Lo oí yo. Lo oyeron más personas. Parece que ninguno de los concejales del PP o CdR lo escucharon. Eso quiero creer; porque, de lo contrario, tampoco les mereció unas palabras de repulsa.
Y yo me siento imbécil, porque, la verdad, a estas alturas, según qué compartamientos políticos de según quién me siguen sorprendiendo y dando vergüenza ajena.


