lunes, 1 de septiembre de 2008

Facturas

Para cuando el gobierno se atrevió a pronunciar la palabra 'crisis' -o quizás fuese un lapsus, pero finalmente el gobierno la dijo- el follón era tremendo. Una crisis, es verdad, condicionada por una coyuntura económica global determinada, pero que no dejaba de propiciar la afloración de graves problemas estructurales de la economía española, y su modelo de desarrollo especulativo insostenible. Esa falta de reflejos era en verdad una falta de voluntad de hacer las reformas necesarias, no las que se medio anuncian en nombre de la 'flexibilidad' y que esconden precariedad y más de lo mismo, sino las que deberían apuntar a más redistribución de la riqueza y más sostenibilidad ambiental.

Al final, la crisis la acaban pagando quienes están más afectados por ella... que es lo que empieza a pasar tras un verano que empezó con la ministra Cabrera dejando caer que la situación económica "podría influir" en el desarrollo de la Ley de Dependencia, y que termina con Solbes recortando el dinero de las Haciendas locales, algo insólito tras treinta años de ayuntamientos democráticos. Que la factura de una crisis que podría haberse -cuando menos- amortiguado si el Gobierno hubiera dado pasos efectivos para ello en la anterior legislatura, terminen pagándola las administraciones más cercanas a la ciudadanía -y más asfixiadas económicamente- es una falta de respeto y de corresponsabilidad que va más allá de la actual coyuntura y sitúa a este Gobierno en las antípodas del municipalismo. Ah, y eso no es, no, nada progresista.

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