domingo, 15 de junio de 2008

Lo mejor que tenemos

Ayer fui uno de los voluntarios y voluntarias que colaboraron en la comida 'Recuperando Memoria 08', el acto de homenaje a personas que sufrieron persecución y cárcel durante la dictadura por su compromiso antifranquista. Y fue precioso. Una vez más, mi ciudad, Rivas Vaciamadrid, acogió un evento así trascendiendo lo que es simplemente el empeño de una institución, en este caso su Ayuntamiento; un evento respaldado activamente por los ciudadanos y ciudadanas de Rivas, que lo hicimos nuestro. Y es que fuimos más de 80 personas quienes componíamos ese cuerpo de voluntariado: 80 vecinos y vecinas de Rivas, algunos amigos y amigas, otros tantos cuya cara me sonaba de verlos en el Recuperando Memoria de 2004, en el Foro Social Mundial de las Migraciones, o en iniciativas asociativas varias. Nos dimos cita a las 12 para tener todo a punto. La emoción y los nervios ya nos revoloteaban en la boca del estómago. Un técnico de la concejalía de Juventud, que integraba el equipo de coordinadores de voluntariado, nos relajó y mimó con unas sabias palabras: "Antes que nada, fuera estrés, fuera agobios. No somos camareros. Vamos a dar de comer a gente que, sobre todo, está siendo homenajeada. Vamos a acompañarles, así que relajaos y disfrutadlo". Y así fue.
Cuando empezaron a llegar personas homenajeadas, cada cual fue a su mesa de referencia para atender, ayudar, orientar. Desde la mesa que custodiaba, me fijé en la de al lado. Allí estaba, de pie, hablando con un compañero de Izquierda Unida de Rivas que también era voluntario, ella. La reconocí enseguida. Fernanda tiene en su rostro, en sus ojos, en la forma en que se atusa el pelo, y en la ternura enérgica con que mueve las manos al hablar, la evidencia de su belleza: es una mujer que debió de ser guapísima de joven, y que aún hoy, con sus casi 80 años y ese aire de abuela coqueta, lo es. Fernanda es vecina de Rivas y yo la conozco de vista y de oídas; nació en los albores de la II República en Asturias, y tras la represión de la Revolución de Octubre, fue una de tantas niñas y niños que salieron de sus pueblos para venir a estudiar a Madrid, en su caso en un trayecto con la mismísima Dolores Ibárruri. La luz de toda su vida proyecta una historia en la que guarda no sólo la memoria de lo que ella pasó como 'niña de la guerra', sino la memoria de sus padres, que de alguna manera, también ayer recibieron ese mismo homenaje.
Mientras pensaba todo esto, mirándola, me fijé en que el compañero de IU con el que ella hablaba, me señalaba. Parecía que estaban hablando de mí. Fernanda asintió y, tras ubicarme visualmente, vino hasta donde yo estaba y me dijo: 'Así que tú eres el famoso Curro, tenía yo ganas de conocerte'. Resulta que, por sus relaciones con Tania y sus padres, y de oídas de aquí y allá, había hablado de mí y quería saludarme. Qué honor. Estuvimos hablando largo y tendido, me contó que tiene montado un DVD con fotos y vídeos de testimonios donde se recoge toda la historia de su padre, me dijo que algo teníamos que hacer para darle salida y difundirlo, me volvió a abrazar cuando le dije que mi abuela había sido presa en Ventas ('¿Carmen Almazán? Pues me suena su nombre, me tengo que enterar, me tengo que enterar') y, lo mejor, me advirtió de la impresionante calidad de sus empanadas caseras y me invitó a su casa a probar alguna ('¿De qué te gusta, de carne, de atún, de pulpo...'?). Eso está hecho, Fernanda.
Fernanda estaba sentada junto a Julia, una veterana compañera de Izquierda Unida con otra impresionante historia -la bautizaron dos veces, y, una de ellas, en un internado franquista, la mismísima Carmen Polo fue la madrina de honor-, y junto a otra de mis abuelas ripenses favoritas, Vicenta, abuela de una amiga, que luchó por sacar adelante su familia mientras su marido sufría condena en el Penal de Burgos. Durante la comida, no pude evitar echarles un ojo, desde mi mesa, de vez en cuando. Las tres conversaban, se reían, tejían complicidades, brindaban. Acotar la muchedumbre de 500 personas que allí se congregaron al detalle de ellas tres, abstraer ese retrato por un momento del mogollón general, me sirvió para valorar lo que estábamos haciendo. Como ellas, el resto de personas homenajeadas, se reencontraban con antiguos conocidos, con su lucha, con su vida ahí, floreciendo todavía. Ellos y ellas son lo mejor que tenemos.
PD: No pienso hablar de Bono y de sus desfachateces. Allá él. Sólo espero que algún día, si esa tricolor tarda en volver a ser nuestra bandera con todas las de la ley, al menos disfrutemos de unas instituciones y unas autoridades democráticas capaces de reconocer que si están ahí no es porque sus cargos les hayan caído del cielo. Sólo espero que algún día, alquien que sea Presidente del Congreso de los Diputados -oficialmente segunda autoridad del Estado, justo por debajo del Rey y, aunque sea simbólica, formal o testimonialmente, por delante del Presidente del Gobierno- no pueda permitirse impunemente esos ejercicios de indecencia política.

5 comentarios:

albertoh dijo...

Que emotivo tuvo que ser este homenaje! Y yo me lo perdí por los dichosos exámenes..., hay que ver.

Besazos

Augusta II dijo...

La piel de gallina me has puesto con "La Fernanda".
De Bono mejor no hablar, no, vaya a ser que me salga urticaria.

Bechos!

Selma dijo...

¡Buenas noches Curro!
Ante todo una breve presentación y con ello creo que será suficiente: Soy Amiga y admiradora de tu padre, UNA GRAN PERSONA, a quién debo el formar parte de la "Blogocosa", soy Amiga también de Aída...
Me faltaba conocerte, y me he quedado deslumbrada, primero como escribes, luego lo que dices y como lo dices...
Puedes estar seguro de lo orgullosa que hubiera estado tu Abuela Carmen de haber estado allí, de hecho sí estaba, estaban todos y cada uno de ellos, presentes físicamente o en el corazón de amigos y familiares... Y que no sufran estos heroes anónimos, auténticos protagonistas de la Historia, tienen el relevo asegurado con jovenes como vosotros, os/te felicito por todo, por este Homenaje, por tu relato y por ser como eres Curro!
Ya estás entre mis Blogs amigos desde ahora ya!

Un beso emocionado!

Saiza dijo...

Hola Curro!! Tengo que dar las gracias a tu padre, al cual admiró, fue el quien me habló del Homenaje y quien me ha hablado de tí y esta preciosa entrada, la cual sabia que me haria ilusión leer, y bien verdad que es, me ha emocionado mucho, como me hubiera gustado poder asistir.
No se si te hablo de Andrés Iniesta y tuviste la oportunidad de conocerlo, pero en todo caso me alegro que disfrutarás del Homenaje y sobre todo de ellos los protagonistas. Gracias por hacernos disfrutar a nosotros con tu testimonio. Un beso.

¡¡Salud, Memoria y Libertad!!

Curro Corrales dijo...

Alberto, ¡guapo!
Se te echó de menos en el Homenaje, aunque sé que de espíritu, estabas... Y oye, todo sea por los exámenes... Ánimo que queda poco.

Muy buen contraste, Augusta, ese de la piel de gallina con Fernanda y el de la urtucaria con Bono... Por suerte, todo lo emotivo que fue el homenaje deja al presidente del Congreso en 'simplemente' un ridículo...

¡Muy buenas, Selma!
Encantado de tenerte por aquí... Ya te seguía en el blog de mi padre, y de vez en cuando me he colado en tu jaima, que ahora seguiré con más atención.

Estimada Saiza,
mi padre también me ha hablado de ti y de tu blog, que es una maravilla... No pude saludar en persona a Andrés Iniesta, pero me alegro de que pudiese venir finalmente... Mi padre me ha contado su historia, otra de tantas que llenaron de emoción y razón el homenaje del sábado... Hay un verso de Caballero Bonald que dice que "somos el tiempo que nos queda", y en verdad lo somos, lo somos lo que ellos vivieron pero sobre todo el tiempo que nos queda, en este caso no es mucho el que nos queda junto a ellos -ya son muy mayores- pero sí suficiente para hacer de la memoria algo compartimos para que permanezca.

Un abrazo muy fuerte, y muchas muchas gracias.