martes, 10 de junio de 2008

Abstención

La abstención me parece una opción legítima ante la toma de una decisión. Nunca he entendido eso de "si te abstienes, no podrás quejarte luego", esa frase que se usa desde todos los posicionamientos políticos como un último intento desesperado para convencer desapasionadamente a un interlocutor escéptico. Creo que, de la misma manera que yo tengo mis razones para tomar partido en la forma en que lo tomo, la gente que se abstiene también tendrá sus razones. Y de eso es de lo que hay que hablar al debatir: de las razones de unos y otros.

Algunas abstenciones llenan titulares y titulares, justificándose el ruido mediático en la gravedad de la incompresión general a sus razones. Que pregunten por Mondragón.

Sin embargo, otras abstenciones, también de importantísima trascendencia, apenas se comentan. Ha salido en todas partes la noticia de que se ha aprobado una directiva europea que eleva la semana laboral máxima a las 65 horas. Pero no ha sido tan difundido, ni mucho menos, que la postura de Corbacho, nuestro ministro de Trabajo, ha sido la de la abstención. Y aún no sabemos sus razones. Dice el titular de ese Ministerio que esta medida acerca Europa más al siglo XIX que al siglo XXI... cosa que parece innegable, y sin embargo, en lugar de votar en contra, se ha abstenido. ¿Por qué? Que me ahorquen si lo entiendo.

3 comentarios:

javierM dijo...

En el momento de levantar la mano para votar No, un calambre atenazó el músculo socialista que lleva desde el cerebelo a la cartera y le impidió, como todo el mundo sabe, ejercer su disconformidad.

O eso, o que todo es mentira, que diría Manu Chao

RGAlmazán dijo...

Abstenciones en muchas ocasiones, cuando hay que ir a votar son también síntomas de vaguería. En cambio, en el caso que citas es equivalente a no quererse comprometer y querer salir airoso. O sea no pero sí. O viceversa.

SAlud y República

Anónimo dijo...

La abstención a la que se refiere el autor del blog (me imagino) es a aquella en la que se ejerce el derecho a abstenerse. Una vez pensada la propuesta y meditada la decisión, ésta es la de abstenerse.

No acudir a votar en unas elecciones por vaguería no es abstención. Es, pura y llanamente, un acto de incivismo social.

En cuanto a lo del ministro y su abstención es, simplemente, que este gobierno socialista no toma absolutamente ninguna posición ideológica. Ya sea a la hora de tratar el cierre patronal de los transportistas, ya sea a la hora de defender los derechos (ganados a base de sudor, sufrimiento y, en muchas ocasiones sangre, de los obreros de todo el mundo) de los trabajadores.

Si se acepta la semana de 65 horas semanales, significaría que la jornada diaria sería de ¡TRECE! horas si trabajaramos de lunes a viernes. Si por contra, trabajaramos de lunes a sábado la jornada diaria pasaría a la muy razonable cifra de casi 11 horas diarias. PERO ESPEREN, que aún hay más. Si trabajaramos de lunes a domingo (coño! ni a finales del siglo XIX se le negaba un día de descanso al trabajador) la jornada laboral quedaría en unas casi risibles 9 horas.

En fin. Nos merecemos lo que tenemos.

Y ahora todos a trabajar que aún os quedan muchas horas delante del ordenador!!!