martes, 22 de enero de 2008

Por el derecho a las mujeres a decidir sobre su cuerpo y su maternidad

He estado hace un ratillo debatiendo en una tertulia en la emisora madrileña de Punto Radio con un joven del PSOE y una joven del PP, y, claro, ha salido el tema del aborto y la ofensiva emprendida por sectores ultraconservadores de criminalización de profesionales sanitarios/as y mujeres. Y, una vez más -qué pereza- se han puesto a tirarse titulares a la cabeza, convirtiendo el asunto en una peleíta bipartidista en la que lo de menos es de qué se está hablando. Cuando esto se hace sobre las decisiones políticas del día a día, ya jode bastante porque es como darse cabezazos dialécticos contra la pared. Pero cuando sucede al hablar de un tema tan importante, y de esta campaña tan agresiva de la derecha extrema, y del riesgo de retroceso en derechos conquistados, uno no puede evitar una mayor frustración y se pregunta si los argumentos que con convicción defiende llegan a aflorar y hacerse visibles -en este caso audibles- en el jaleo superficial entre "los de la rosa" y "los de la gaviota".
En fin, Serafín, que aunque quieran acallar el debate real, desde aquí os invito a todas y todos a autoinculparos y a asistir mañana a la concentración en Sol, a las 19 horas. ¡FUERA EL ABORTO DEL CÓDIGO PENAL! Haced caso a María, que estrena blog, y pasaos por la mani.

4 comentarios:

Bikini de rayas dijo...

Caballero!!... así que sigues siendo colaborador de la Campos? jejje...el día que te escuché estuviste muy bien pero es verdad que los otros "contertulios" eran un poco petardas.

Oye ya soy un poquito más moderno!! tengo un fotolog (www.fotolog.com/bikiniderayas). Tenía que ser bikini de rayas!! jeje

Ahí estaremos esta tarde en la concentración....

Un besote

Miguel dijo...

¿Entonces los niños son propiedad de sus padres?¿Son bienes que si quieren pueden desechar?

¿Y SI HUBIESEN ABORTADO CONTIGO?

Roberto dijo...

Miguel, precisamente, en mi opinión, este tipo de reivindicaciones son las que vienen a conseguir no pensar las relaciones humanas en terminos de propiedad, si es que es ese tu miedo...
Ahora bien, lo que no tiene sentido es que sigas usando ese manida pregunta que me hace intuir que no tienes muy pensada la cuestión, pero sólo una impresión...

Hilario Ideas dijo...

Cómo se puede ser progresista y al mismo tiempo estar a favor del aborto. Se trata de una posición contradictoria.
Antaño, el progresismo respondía a un esquema muy simple: apoyar al débil, pacifismo y no violencia. Años después, el progresista añadió a este credo la defensa de la Naturaleza. Para el progresista, el débil era el obrero frente al patrono, el niño frente al adulto, el negro frente al blanco. Había que tomar partido por ellos. Para el progresista eran recusables la guerra, la energía nuclear, la pena de muerte, cualquier forma de violencia. En consecuencia, había que oponerse a la carrera de armamentos, a la bomba atómica y al patíbulo. El ideario progresista estaba claro y resultaba bastante sugestivo seguirlo. La vida era lo primero, lo que procedía era procurar mejorar su calidad para los desheredados e indefensos. Había, pues, tarea por delante.
Si el progresismo consiste en defender a los indefensos, no ser progresista equivale a ser un canalla, y entonces el progresista aparece como una especie de caballero andante. Con estas reglas es imposible que el progre pierda el partido.

Esto me recuerda a la definición de comunismo que hacían, y hacen, los compañeros de viaje: se trata de la lucha por la libertad y la dignidad de los más desfavorecidos. Está claro que, si aceptamos esa definición, ser anticomunista equivale ser un monstruo que quiere perpetuar la explotación y la esclavitud. De poco servirá aludir al Gulag y a los millones de muertes causadas por el delirio comunista, pues serán consideradas desviaciones del gran ideal. Pero el caso es que ni el comunismo ha sido nunca la defensa de los más desfavorecidos ni el progresismo ha consistido jamás en la defensa de los indefensos. Sólo la propaganda más cínica ha podido hacernos creer esto, contra todas las evidencias.

Las palabras son importantes, y deformar su significado es uno de los grandes peligros a que nos enfrentamos. El progresismo, como explica Alain Finkielkraut en Nosotros, los modernos, es esa ideología que afirma que la humanidad debe emanciparse, hacer tabla rasa del pasado. Los hombres deben liberarse de los lazos familiares, romper con las tradiciones de su entorno y, finalmente, arrojar lejos de sí a quien les impide su pleno desarrollo autónomo: Dios. Si en este proceso deben pisotear los derechos más sagrados, si deben masacrar a los más indefensos, les trae sin cuidado.

El progreso de la humanidad no puede detenerse ante una injusticia concreta. Es por ello que Ikonnikov, personaje de la novela Vida y destino, de Vassili Grossman, advierte que, cuando se sostiene el discurso del progreso benéfico de la humanidad, "los niños y los viejos perecen, la sangre corre a raudales". Sangre también de niños no nacidos que creían estar seguros en el vientre de sus madres.

Con todos mis respetos: el progresismo no puede ser otra cosa que abortista, dado que contempla el aborto como un paso más, por doloroso que sea, hacia la emancipación respecto de nuestra naturaleza, un avance en nuestra autonomía, para que podamos decidir por nosotros mismos, sin límite alguno, acerca de lo que nos afecta. El niño muerto será, todo lo más, un efecto colateral, insignificante, del avance del Progreso.

Desde hace unos años, las parejas con problemas de esterilidad no son las únicas que aspiran a recibir en adopción a un niño. Hoy, esta posibilidad es contemplada por familias estables, con hijos o sin ellos, sin dificultades de fertilidad. Y por hombres y mujeres que optan por la paternidad en solitario, rompiendo el molde social que asociaba a la familia con una pareja que cuidaba de los hijos.
Os recuerdo que adoptar un niño español supone esperar 8 o 10 años porque nadie los da en adopción; muchas prefieren matarlos con el argumento ese “del derecho de la mujer a hacer lo que quiera con su cuerpo”; por eso la alternativa de la adopción internacional, que requiere 2 o 3 años. El problema es que los futuros padres deben abonar una importante suma de dinero, que no baja en el mejor de los casos de los 2.500 euros.

hilarioideas@hotmail.com