domingo, 21 de octubre de 2007

Mis 'peros' son mis motivos

Yo voy a votar a Gaspar Llamazares. Y, al contrario que mi querido José Ramón, tengo mis peros. Siempre los tengo con todo lo que elijo y por todo lo que abogo, ‘pero’ no me molestan. Convivo con mis peros lo mejor que puedo, y hasta diría que me llevo bien con ellos. Y casi diría que voy a votar a Gaspar Llamazares porque tengo ‘peros’. Voy a votar a Gaspar Llamazares porque creo que es el momento de elegir eso, la mejor opción para representar tanto a la propuesta política como al entorno social y electoral de Izquierda Unida, ‘pero’ además voy a votar a Gaspar Llamazares porque detrás de esa opción hay mucho más. Y porque estoy cansado.

Estoy cansado de que haya una parte de esta organización que ha decidido hace tiempo que el enemigo está dentro de casa. Estoy cansado de que siempre sean las mismas voces desde dentro de Izquierda Unida las que impiden día sí y día también –con su actitud y estrategia obstruccionistas y sectarias- que IU pueda afrontar debates políticos de envergadura para luego no hacer otra cosa que criticar ferozmente una supuesta “pérdida de perfil” propio. Estoy cansado de que Francisco Frutos y Felipe Alcaraz defiendan una cosa y la contraria según les peine el viento… y luego se permitan expender certificados de pureza. Estoy cansado de que el aparato directivo actual del PCE tire la piedra y esconda la mano. Estoy cansado de que haya quien adopte una voz crítica de minoría lapidada como si el simple victimismo fuese un argumento político. Y estoy cansado de tener que mostrar una sonrisa conciliadora ante tanta deslealtad. Creo en el consenso, en la pluralidad, en la integración de diferencias –y quienes me conocen y militan conmigo, lo saben-, y no es que me importe a veces poner la otra mejilla… ‘pero’ es que mejillas, no sé ustedes, yo tengo sólo dos.

Poco sé de Marga Sanz, ‘pero’ mucho conozco de la estrategia que ha desembocado en su candidatura. Y pocas, muy pocas son las credenciales propias de Sanz que puedan componernos una idea de la ‘chicha’ de su proyecto. ‘Pero’ desconfío de alguien que es capaz de abanderar un discurso ‘retroanguitista’ y de exigir una vuelta al espíritu de aquella IU “más fuerte” de mediados de los 90… ‘pero’ que en 1996 –en pleno auge del anguitismo y cuando IU obtuvo 21 diputados y diputadas en unas elecciones generales- fue candidata en las listas del PCPE –como puede constatarse en el apartado de la Junta Electoral de Valencia, candidatura número 3, de este enlace- y que no ha militado en Izquierda Unida hasta el año 2001.
Podría dedicarle varios ‘peros’ a Gaspar Llamazares. ‘Pero’ ya estoy cansado, también, de justificarme tanto. No me parece sano construir siempre desde la nada, o desde la negación rencorosa de lo que somos. Porque es verdad que estoy cansado de todas esas cosas, ‘pero’ también estoy orgulloso de ser de Izquierda Unida, de esta Izquierda Unida cercana, cañera, abierta, influyente. Precaria orgánicamente ‘pero’ capaz de estar a la altura en el trabajo institucional de este momento tan desconcertante y cambiante. Porque como dijo Gramsci, es inevitable contar en nuestro análisis y discurso con el pesimismo de la razón, ‘pero’ renegar del optimismo de la voluntad es, simplemente, injusto para nosotros mismos y mismas. O peor aún: suicida.