jueves, 17 de mayo de 2007

Ser del Sevilla

"Oye, Paco, ¿y tú por qué eres del Sevilla?", le pregunté apoyado sobre la máquina de tabaco, botellín de Heineken en mano, en medio de aquella marea de sevillismo irreductible en Ciudad Lineal.

Él, nervioso por el devenir del partido, eufórico, se dio media vuelta -botellín de Cruzcampo en mano, claro-, y me dijo con una sonrisa torcida y sin acritud, eh, que Paco es muuuu gueifrenli:

"Y tú, ¿por qué eres gay?"

Hay que joderse. Toda la vida renegando de esencialismos y a veces las cosas son así de fáciles. Otra cosa no: pero lo pasamos un rato bien. Cerveza va, cerveza viene. Festival de testosterona recalcitrante -menos mal que ahí estaba también Tania, para ponerle distancia, ironía y estrógenos-, pero también camaredería y complicidad con Paco y Sergio.

Viva el 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia. Y, para la afición sevillista, Día de la Afonía y la Resaca. Olé.

miércoles, 9 de mayo de 2007

La Primavera de El Corte Inglés

Hace unos meses, una publicación de economía difundía en un reportaje lo que era un secreto a voces: El Corte Inglés, ese símbolo español universal más español y universal que Cristóbal Colón o Antonio Banderas, era una empresa en la que las mujeres estaban discriminadas de hecho salarialmente, y en cuanto a posibilidades de promoción. La desigualdad cotidiana en la plantilla empezaba en el "detalle"de la obligatoriedad de uniforme para las empleadas femeninas frente a la inexistencia de tal exigencia para los hombres, a quienes se dejaba asistir a trabajar con la vestimenta que deseasen, siempre con el requisito de que fuese un traje.

Como ya es primavera en El Corte Inglés, la empresa se pone ahora a la cabeza de la igualdad de género. ¿Cómo? ¿Han dado pasos hacia la igualdad salarial real? ¿Han pisado el acelerador en la aplicación de la Ley de Igualdad haciendo sus equipos directivos paritarios? No. Tampoco ha descargado el deber de llevar uniforme a las trabajadoras. Eso sí: ahora éstas podrán elegir entre la falda (antes obligatoria y única opción) o un nuevo uniforme de pantalón. Ellos seguirán teniendo tanta libertad de vestimenta como su fondo de armario les permita.
Las bromitas en tertulias livianas de magacín televisivo matutino no se han hecho esperar, y todo el mundo repite la ingeniosísima frase de que "por fin, las mujeres en El Corte Inglés llevan los pantalones". Humor blanco para bordear la noticia sin querer ver más. Sin querer saber. La "empresa modelo" española, además de acumular los méritos mencionados en materia de machismo, coacciona de hecho la libertad sindical (como nos recuerda a menudo Don Ricardo) y protagoniza operaciones urbanísticas llamémoslas "raras".
...Y luego buscamos razones médicas para la alergia a la primavera.

viernes, 4 de mayo de 2007

Sin ganas

Poco a poco, el nombre de mi ciudad, Rivas, ha trascendido como sinónimo de otro mundo posible a partir de lo cercano, lo inmediato, lo local. Y así ha sido porque en Rivas existe una mayoría política y social progresista. Ello no quiere decir que la derecha sea residual, ni mucho menos. El mejor resultado electoral del PP en Rivas fue en las elecciones generales del año 2000, con un 36,81% de votos, y el peor resultado fue en las elecciones municipales pasadas, las de mayo de 2003, con un 26,31%, que ya quisiéramos en IU en el resto del Estado...



No me explico, por tanto, el escasísimo arrojo que le está echando el Partido Popular al debate preelectoral y a la reciente y actual vida política ripense en general. Mi compañero Joserra ya ha hablado últimamente en su bitácora de la múltiple escisión que ha vivido en su seno el PP local (el misterio de la "Santísima Trinidad"). Al margen de las dos escisiones, quiero centrarme en lo que ha quedado del Partido Popular propiamente dicho, que, como digo, está desaparecido en combate.



Su candidata, Marisa Del Olmo, cuya gestión al frente del Partido como presidenta local ha sido bastante controvertida internamente (de ahí la aparición de Ciudadanos de Rivas y la Unión Centrista Liberal), consiguió el apoyo de Génova, y ha resistido a esas mareas intestinas con bastante entereza. Por eso no entiendo su ausencia permanente del debate político local: ella apostó por quedarse, por liderar ese proyecto aun pagando el precio de que se le fuese entre portazos media organización... Y todo para que a menos de un mes de las elecciones siga siendo una desconocida para la inmensa mayoría del pueblo: no quiso ir a un debate celebrado en marzo con los candidatos de otras formaciones porque consideraba que era "demasiado pronto", y volvió a dar plantón a un medio local hace menos de un mes sin hacerle llegar sus propuestas cuándo este les requirió algún extracto de programa para publicarlo junto a los de las otras candidaturas.



Ahora vemos, por fin, su cara en algunos carteles pegados esta misma semana, y hace ya algunas semanas que empezaron a embuzonar algunos tarjetones temáticos exponiendo algunas de sus propuestas. Sin embargo, en el ambiente real, tangible, de la calle y el día a día, el PP es en Rivas invisible. No soy muy de quinielas, pero es de imaginarse una bajada aún mayor que la de 2003. Probablemente salven el tipo por la propia marca PP, pero no será por las ganas que le esté echando su candidata. ¿Tanta batalla interna para esto? Es de pena que la ciudadanía ripense que apoya al PP en otras convocatorias no encuentre correspondencia en su cita con el futuro de lo concreto y lo local. Los apoyos de Marisa serán por inercia y convicción, y serán apoyos al fin y al cabo, pero no la respuesta a una ilusión que ella se ha mostrado incapaz de encender.

jueves, 3 de mayo de 2007

Países

Alguna vez tenía que pasar: Arias Cañete y yo estamos de acuerdo en algo. Ambos compartimos una tremenda desazón, una duda existencial que nos parte el alma, y que tan bien queda retratada en esa cuestión retórica con que el ex ministro de Agricultura y poeta de la experiencia nos ha servido esta mañana el desayuno: "en qué país estamos".

El ahora secretario de Economía y Empleo del PP lanzaba la pregunta a las ondas de la Cope a modo de valoración política de la detención de Isabel Pantoja. Qué vergüenza, afirmaba Arias Cañete: en España se dejan en libertad a terroristas y se detienen a tonadilleras. Sí. Vuelvan a leerlo. No es broma. Lo ha dicho un dirigente del principal partido de la oposición. Esto es todo lo que tenía que decir sobre un caso paradigmático de corrupción que cuenta con una nueva presunta imputada.



Otro pepero de primera línea, el candidato de este partido a la Alcaldía de Bilbao, ha querido hacer su agosto de precampaña y competir en el concurso de churras y merinas contra velocidad y tocino que tan honrosamente descorchó Arias Cañete. Antonio Basagoiti -así se llama el alcaldable del PP para Bilbo- ha aconsejado a Isabel Pantoja que se presente a las elecciones de mayo "en las listas de ANV" porque los delitos "salen gratis" a la izquierda abertzale.


No sé, en efecto, en qué país estamos. Y reacciones como éstas sólo me llevan a resolver que, si algo puedo asegurar, es que este país no es el mismo que retratan en sus declaraciones los dirigentes del Partido Popular. No puede serlo. El suyo es un país virtual, en el que el esperpento se ha convertido en un arma siniestra. Vivimos en países distintos porque cada cosa que dicen trae de regalo un puñado de fronteras. Cuando estas fronteras son dialécticas, puro espejismo político, dan algún que otro escalofrío. El problema es que fronteras como las que han impuesto hoy Arias Cañete y Basagoiti son, más allá de la confrontación habitual de la opinión pública, brechas entre esta capa de la realidad y ésa otra en la que el horizonte es la montura de las gafas propias y éstas ni siquiera llevan cristales.