domingo, 23 de diciembre de 2007

Lo nuestro

Recuerdo ese clímax dramático de 'La flor de mi secreto', con Marisa Paredes aferrada desesperadamente a un matrimonio de ausencias y mentiras, colgada a la toalla que prende la cintura de un marido que siempre está de paso. '¿Hay alguna posibilidad, por pequeña que sea, de salvar lo nuestro?', dice ella. Y la respuesta está tan clara -y tan oscura- como antes de soltar al aire la pregunta.

Llevo unas semanas -algunas menos que las que llevo sin postear, que mira que llevo un otoño vago como bloggero- repitiéndome en mis entrañas esa pregunta cuando pienso en Izquierda Unida. Está la cosa tensa, muy tensa. Y estoy cansado de soportar una tensión de la que no me siento tan parte como al final padezco. No voy a entrar en valoraciones sobre el huevo y la gallina, aquí todos y todas tenemos nuestra propia idea de cómo ha devenido la historia del caos y de nada sirve andarse con esos rodeos autocomplacientes con lo que cada cual piensa.


Comparto espacios de militancia con gente muy diversa. Y lo juro: no pasa nada. El mundo no sólo no acaba: la propia actividad de IU sale adelante. Mejor o peor, pero algo acaba moviéndose. Y por eso, no sólo pienso que hay alguna posibilidad por pequeña que sea de salvar lo nuestro, sino que estoy convencido de que hay materia prima para superar este quiste, esta guerra fría que está que arde. Y que ello pasa por hablar de -¿cómo era eso?- Política. Ojalá el centro de los debates de IU fuese -por ejemplo- nuestra posición y discurso sobre la propiedad intelectual -ahora que todo nuestro entorno en internet se preguntá 'por qué le hemos abandonado' a lo "San Manuel Bueno, mártir"- y no las eternas divagaciones caníbales sobre la gama de colores que nos define o las medidas de urgencia dirigente a tomar porque "vienen los malos".

Ya: estas obviedades buenrollistas que ahora suelto aquí no son nada nuevo. Precisamente por eso, en vez de oírnos decir lo mismo por enésima vez, quizás deberíamos empezar a escucharnos.

Así, hablando conmigo mismo sobre esto, es como he llegado a un texto que Jóvenes de Izquierda Unida de la Comunidad de Madrid aprobó por unanimidad de su Pleno regional poco antes de la última asamblea regional de IU, en septiembre de 2004. Entonces, decíamos:
[...] Hacemos un llamamiento a la generación de nuevas dinámicas políticas unitarias y a abrir un proceso de reflexión y autocrítica sobre nuestra situación.
[...] Creemos que el debate en esta asamblea no puede centrarse en abstracciones ideológicas simplistas, o en personalismos, que no hacen más que ocultar intereses de grupo. IU tiene una de proyecto político, de modelo organizativo y sobre todo de credibilidad social. Las soluciones no pueden salir de una confrontación estéril e infantil sobre no se sabe que jerarquía de colores, hay que hablar de política. Debemos entrar en los problemas políticos prácticos, escapar de un debate que busca referencias identitarias que no favorece las formas unitarias y las identidades colectivas comunes. La identidad de IU no está a debate ahora, lo que debatimos aquí es la viabilidad del proyecto, de la estructura organizativa, de las prácticas y del modelo de dirección. Recrearnos en debates históricamente superados sólo nos separa del problema real y de nuestras bases sociales.
[...] No habrá cambio sin relevo, y sin cambio, esta organización desaparecerá.
[...] Este relevo no debe ser traumático, y sobre todo no debe descapitalizar la organización, nadie nace sabiendo dirigir una organización, y la experiencia debe estar muy presente. Por eso es necesario que algunos compañeros den un paso hacia atrás y otros hacia delante. Sin cambios reales, visibles, y en sitios clave nadie volverá a ilusionar a la militancia y sobre todo a los que ya no están, a las generaciones perdidas de IU.
Con esto pretendemos romper con el pluralismo mal entendido. Las corrientes y sensibilidades han pasado de articular la opinión a absorber la militancia. La afiliación debe trabajar de forma unitaria en IU. Y en IU el centro debe ser la militancia, las asambleas y los órganos.
Poco ha variado la situación interna desde entonces, a nivel regional y federal. Y ya da igual recrearse en diagnósticos sobre el camino que nos ha traído hasta aquí, que sólo van a reportarnos más divisiones entre quienes tenemos claro que hay que tirar por la integración y la transversalidad. En 2004, Tomamos la palabra. Vayamos pensando ahora en pasar a la acción.

1 comentario:

Izusko dijo...

No me lo creo!! Has actualizado!! Y menuda actualización ehh...

Me ha gustado, entre otras cosas por que no te metes dentro de la guerra ni das opinion como hice yo hace unos cuantos dias y casi me comen (exagero un poco, xDD)

"Pero no habrá cambio sin relevo, y sin cambio, esta organización desaparecerá"

Que razón tiene esta frase Currillo, de hecho yo tengo "miedo" de que "desaparezcamos" con toda la movida esta... Si esque ha sido afiliarme a IU y oye, las cosas han ido a peor... jaajajja