sábado, 22 de septiembre de 2007

...Y en tu fiesta me planté...


"No me invitó, / pero yo fui, / tras la esquina espero el momento / en que no me miren/ y meterme dentro"... Como si de la canción de Mecano se tratase, ayer me planté en la Fiesta del PCE. Pero no me colé, ojo, que tras vencer una malsana tentación pagué 'religiosamente' 20 euritos y suerte tuve de poder comprar en 'reventa' y por su precio original el bono de los tres días mientras hacía cola en la taquilla de la entrada cercana a Lago. Y hoy, casi-resaca mediante, tengo sensaciones encontradas sobre mi paso por allí. Como en realidad las tengo respecto al propio PCE desde hace tiempo.

Como constatando los rumores que desde hace tiempo hablan de las pérdidas económicas que genera la Fiesta, y en general de la decadencia de su formato, y el sobreesfuerzo que supone su organización para el Partido, las impresiones que experimenté al cruzar el umbral de la entrada a la Fiesta se centraron en la reducción del espacio 'efectivo' del evento y sobre todo en la poca afluencia de gente respecto, por ejemplo, a la última vez que acudí hace sólo un par de años.
Pero ya antes de entrar tuve una impresión poco menos que catastrófica: la avalancha de gente dispuesta a colarse ocasionó un embotellamiento alborotado a la entrada, algo terriblemente inseguro que la organización intentó solucionar pidiendo efectivos policiales. Entiendo completamente que el PCE moviliza un importante número de voluntariado para asegurar la tranquilidad y orden el interior del recinto, y que lo pase "fuera" le supera, y entiendo además que la Policía debe estar al servicio de esas cosas también -que no todo va a ser reprimirnos en manifestaciones- pero, ufff, qué escalofrío da ver cómo se aparecen en la puerta de la Fiesta del PCE tres 'lecheras', y cómo de una de ellas se bajan agentes al estilo antidisturbios -casco, escudos, arsenal de pelotitas de goma- para deshacer el nudo...

Soy muy crítico con el PCE, con su aparato directivo actual, con su estrategia interna en Izquierda Unida. Cualquiera que me conozca lo sabe, y no lo oculto, y alguna vez también lo he sido en este blog. Sin embargo, me apena profundamente lo que vi ayer. No hablo ya del tumulto de la entrada, con poli incluída, sino de la poca gente y el ambiente apagado que reinaba en toda la Fiesta. Creo que es una derrota para toda la izquierda, una derrota por otro lado anunciada porque ha sido progresiva desde hace varios años, y que de la que la organización de la fiesta debería tomar nota para reformular un formato que está agotado: por ejemplo, ¿por qué no trasladar la fiesta a otro sitio donde sea más sencillo gestionar y controlar los accesos sin necesidad de hacer un despliegue policial? Por otro lado, la gestión del uso de los pabellones donde se ubican los puestos, tenderetes y casetas de librerías, comercio justo y organizaciones sociales, presentaba algunas defienciencias padecidas por estas organizaciones -según me comentó una conocida que estaba en uno de esos puestos- que habría que revisar.
Y respecto al contenido, en fin, no me parece nada raro la poca afluencia de público. Si quienes nos sentimos comprometidos con la izquierda vencemos a duras penas algunas diferencias con el PCE -y no reniego, quizá, de cierto sectarismo por mi parte, de acuerdo-, no se le puede pedir esa misma exigencia gratis a quien siente afinidad y cercanía pero no está tan comprometido. Este año, en mi opinión, todo el programa de actos y charlas de la fiesta nace impregnado precisamente de sectarismo. Es inaudito que el coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, no haya sido invitado a participar de ninguna mesa redonda ni ponencia.
Tengo buenos compañeros y compañeras del PCE. Gente con la que tengo diferencias en la concepción organizativa de IU y en la cultura política que a lo mejor son insalvables si queremos llevarlas a su máxima expresión, pero gente con la que también trabajo a gusto cuando de verdad abordamos esos debates y del apasionamiento frentista pasamos al entendimiento en lo concreto. Como un embrión fundamental de IU, me siento orgulloso de la trayectoria del Partido Comunista, y creo que mi propio discurso político está más cercano a lo que yo entiendo una evolución coherente del PCE histórico -de ese PCE que articuló la resistencia más combativa en la Guerra, que protagonizó la oposición real al franquismo, que abanderó una izquierda heterodoxa y de vanguardia en la transición- que a otras etiquetas que la izquierda alternativa ha ido prendiéndose a la solapa más tarde. Por todo ello, me entristece cosas como las que están pasando este fin de semana, y que son una muestra muy gráfica de la deriva del PCE.
Dudo, por desgracia, que Frutos o Alcaraz vayan a abrir los ojos en estos términos. Me temo que seguirán con su huida hacia adelante. El espectáculo debe continuar... "Mucha niña mona/ pero ninguna sola, / luces de colores, / lo pasaré bien". Ojalá me equivoque. Próxima estación, de momento: el mitin central de esta noche. A ver.

4 comentarios:

comunista22 dijo...

La última vez que fui a las Fiestas del PCE habia mucho ambiente y, la verdad, disfruté muchísimo... Es una pena que, según dices, cada vez haya menos afluencia de gente por allí. Por cierto, cuentanos el contenido del Mitin central, que me muero de ganas por leerlo!!!

Besos rojos!!

Don Ricardo dijo...

Y a usted, ¿Qué leches se la ha perdido en ese sarao antidemocrático?

Maripuchi dijo...

Hace unos años, embarazada de mi hijo, fuí al mítin central y concierto.. Buen ambiente, buen rollito, bastante gente.
Ahora bien, el emplazamiento, un pelín cutrex de más...
Ni me meto en las movidas internas, que eso da para un libro.

AF dijo...

Curioso comentario acerca de las "etiquetas prendidas posteriormente en las solapas de la izquierda alternativa". Me gustaría conocer más acerca de ello, ya que igual me prendí alguna sin darme cuenta de que no me correspondía.

Aunque lo dudo.

Un saludo.