viernes, 21 de abril de 2006

Haiku 11

11

Paso de largo
y en mi sombra está escrita
igual advertencia

Me va a quitar el sueño

Qué vergüenza. Adónde vamos a ir a parar. Si es que uno no puede estar tranquilo ni en su casa. Yo, aquí, creyendo haber encontrado mi rinconcito en el mundo en esta corrala... y resulta que debo andarme con cuidado. La especulación no conoce límites... ni en la autoría. Que se lo pregunten al Ivima, organismo público de la Comunidad de Madrid, presidida por Espe[culación] Aguirre. Coñas aparte, esto es indignante.

viernes, 14 de abril de 2006

No hay dos sin tres...


Hoy se cumplen 75 años de la proclamación de la II República en nuestro país. La mecha encendida el 14 de abril de 1931 alumbró España y, más aún, su luz fue referente de vanguardia y modernidad para una Europa en la que el avance del fascismo era una realidad sangrante. Con sus errores y sus defectos, la Segunda República fue el primer régimen democrático digno de tal calificativo que ha conocido nuestro país, la concreción más exacta, avanzada y luminosa (perdonad que repita tanto eso de la luz... pero no se me ocurre forma más precisa de referirme a ella) de la tradición republicana española, y, a la vez, sumó a ese empeño a las más diversas sensibilidades que, desde la diferencia, supieron entender que el punto de partida para sus respectivas aspiraciones había de ser esa semilla de convivencia y progreso. La II República abordó y atajó los grandes problemas estructurales que sufría España (desde los ensayos de una articulación territorial sensible a la pluralidad de sus pueblos a la reforma agraria) y situó como piedra angular el impulso y protección de derechos y servicios públicos esenciales, sentando las bases de lo que más tarde (con España secuestrada por el franquismo) fue el modelo de las llamadas "democracias sociales avanzadas" de Europa.

Esa luz de la que hablo es la que dignifica un pasado que no nos ha dado, a las generaciones presentes, muchas oportunidades para sentir orgullo y ver un reflejo de lo que somos y, sobre todo, de lo que queremos ser. Por eso tenemos que reivindicar la memoria y el patrimonio de la II República: porque estuvo protagonizada por mujeres y hombres que, al tocar su libertad presente, de alguna manera estaban pensando que quienes les sucediesen en la historia merecían disfrutar de ese proyecto común transformador.

Escribo estas líneas y no puedo evitar pensar en mi abuela, fallecida el pasado otoño, para quien la luz esos años era la luz de una memoria que contaba con episodios también muy oscuros: la Guerra y algunos meses posteriores en la cárcel de Ventas, y cuarenta años de silencio y miedo después. Mi abuela, que fue dirigente provincial de la Juventud Socialista Unificada e hizo campaña por el Frente Popular en el 36, tenía un gran corazón manchado por un terrible odio hacia los verdugos de la República. Ya he hablado de ello en alguna otra ocasión: de cómo mi abuela me dijo muchas veces que, muy a su pesar, sentía simplemente odio hacia quienes la habían arrebatado la oportunidad de vivir en un país mejor, hacia quienes la habían perseguido y encarcelado y torturado. Mi abuela me pidió también muchas veces que nunca jamás sintiese yo un odio así, porque no es sano. Por eso también hay que reivindicar la II República y la dignidad de quienes la defendieron: para hacer posible una reconciliación, para hacer justicia.

Mi abuela también me dijo un día una frase llena de luz, de amor de abuela: ese amor total, ese amor absolutamente incondicional que se verbaliza en expresiones como "eres el más guapo del mundo"... Una tarde la acompañaba hacia el portal de su casa y, al despedirse, me lanzó un piropo: "Hasta luego, rey de España"... Abrió la puerta como si nada y, cuando yo ya me estaba alejando, se volvió antes de meterse al portal y rectificó a pleno pulmón: "No, rey de España, no... ¡¡Presidente de la República!!".

Hoy pienso en todo esto y echo de menos a mi abuela más que nunca. Desde aquí se lo digo a su recuerdo omnipresente: No hay dos sin tres, abuela. Y a la tercera, va la vencida.

Salud y República.

Parecidos razonables

Después de las elecciones italianas, en las que una pizca más de medio país ha demostrado ser -en términos berlusconianos- gilipollas, el hortera macarra que tienen aún por primer ministro ha pasado del nerviosismo de la campaña a la negación de la realidad. Ahora, Berlusconi ha emprendido una nueva cruzada que parte de la no aceptación de los resultados electorales -que considera frutos de un fraude- y que se basa en seguir haciendo del Estado de Derecho una herramienta de su capricho y en hacer una oposición inconsciente y agresiva a una mayoría parlamentaria y un Gobierno que ni siquiera se han constituido formalmente. ¿Hasta dónde piensa llegar el magnate? ¿Marchará sobre Roma? ¿Va a durarle mucho el berrinche? Y a vosotr@s, ¿no os resulta familiar toda esta estrategia de deslegitimación y acoso al voto democrático de un país entero? ¿No os suena algo?

Empiezo a pensar que la dieta mediterránea no es tan sana como nos ha dicho, y que particularmente a las derechas de los países bañados por el Mare Nostrum les sienta francamente mal, les altera el sentido de la realidad y mengua su ADN democrático (si es que lo tienen)...

lunes, 10 de abril de 2006

Miradas 'kitsch'

(Desde Berlín)

Hay momentos en que nos sumergimos en universos de lo más ‘kitsch’ por el camino de lo entrañable, como manejando un código donde lo extemporáneo, lo excéntrico, tiene por sorpresa una gramática confortable. Sucede, por ejemplo, cuando visitamos la casa del pueblo o el piso de los abuelos cerrado a cal y canto: escenarios decorados con todo aquello que tuvo su instante de gloria en un pasado que ahora nos parece ajeno, incluso casposo, pero –vete tú a saber por qué- irresistible, seductor, cómodo, seguro.

Berlín tiene en algo de esto su encanto infinito, en según qué calles y rincones: el tramo aún vivo del Muro, la torre de la televisión que preside Alexanderplatz o el Palacio de la República (en pleno desmontaje: qué pena, qué vergüenza) son ejemplos perfectos de esto. También el mercadillo dominguero (uno de tantos) donde estuvimos ayer por la tarde, un auténtico cementerio de objetos de segunda mano venidos directamente de los setenta. Lámparas con pantallas de estampados imposibles, sillones de escai, relojes parados hace mucho más que horas... Y (tachán-tachán) ¡gafas! Y claro, haciendo el ganso con Bea y Laura, en medio de ese ambiente retro y con aquel muestrario de fetiches, se dieron todos los ingredientes para entregarme a una de las tontunas más tontas que más me divierten: probarme monturas de gafas sin ningún criterio.

A la izquierda, Bea con unas gafas de sol con las que parecía la amante secreta del Capitán América; en el centro, yo mismo, con unas monturas de gafas que ya eran antiguas cuando Woody Allen daba sus primeros pinitos; y a la derecha, Laura, recordando que ‘Un, dos, tres’ ha marcado la vida de varias generaciones...

Encuadrar la mirada con unas gafas rarísimas, quitarte estas y probarte aquéllas, arquear las cejas y poner mirada de miope que se hace el interesante, pasar de la montura fina a la pasta contundente, de las que no tienen cristales a las que los llevan tintados, sin graduación o con dioptrías incalculables. Una metáfora perfecta de las muchas formas en que podemos mirar nuestro reflejo en un diminuto espejo y, más allá, el mundo en general. O simplemente un divertimento absurdo. Qué más da. Sólo por el ratito que pasamos y por esta foto que da fe de ello ha merecido la pena.

jueves, 6 de abril de 2006

Gilipollas. Y a mucha honra.


No soy italiano. Pero si lo fuese, no votaría por Berlusconi. Evidentemente. Conclusión: Io sono un coglione spagnolo. Gracias a El Plural he descubierto esta web, reacción contra la agresividad insultante del primer ministro italiano, que se ha dicho recientemente que quien no vote por él es un "coglione", un gilipollas.

Italia vive la recta final de su campaña... Y Berlusconi está nervioso, nervioso.

¡Ánimo, Vladimir Luxuria!

¡¡AVANTI COGLIONI!!

miércoles, 5 de abril de 2006

Los dos patitos

Pues eso, los dos patitos... Que hoy cumplo 22 años.

Feliz, feliz en mi día (y en el de mi melliza, Alba, ¡claro!)

martes, 4 de abril de 2006

Recogimiento

Hace más o menos un año, mi querida Leire (que también tiene un blog) compartió conmigo la siguiente reflexión que yo ahora os pongo a la luz de mi corrala en esta hora de la siesta:

¿Qué pasaría si una Asociación cualquiera con un montón de socios (a los que en muchísimos casos se les niega la posibilidad de darse de baja con evasivas surrealistas o simples silencios) quisiese organizar durante toda una semana diferentes actos más o menos masivos en la mayoría de pueblos y ciudades del país, actos que incluirían espectáculos sangrientos y siniestros como el de gente dándose latigazos en la espalda?

Probablemente se pondría alguna que otra pega a la celebración masiva y en esas circunstancias de eventos de tal calibre.

Pues va llegando la Semana Santa y, de nuevo, tendremos más de lo mismo. Pero aquí a todo el mundo le parece lo más normal que la Iglesia tome las calles para ofrecer una muestra perfecta de lo largas y pesadas y fuertes que son sus cadenas. Viva el recogimiento espiritual.

lunes, 3 de abril de 2006

Dos en la carretera


Hoy es 3 de abril. Pasado mañana, 5 de abril. Nací el 5 de abril de 1984. O sea, quedan dos días para que cumpla 22 años.

Dos días aún y ya he recibido dos regalitos que, lo que son las cosas, tienen cierta relación...

El viernes, Tania no pudo aguantar más de impaciencia y expectación por mi reacción y me regaló un aparato de radio para el coche con CD (¡y lector de mp3 incluido!). Un regalo práctico, teniendo en cuenta que mi queridísimo citröen Saxo tiene una radio algo dinosaúrica engulle-cassettes. Pero, además, un detalle precioso teniendo en cuenta su significado: ¡la de veces que Tania y yo vamos en su coche canturreando canciones varias como coristas de su CD (¡ese 'Y sin embargo' de Sabina...!). La última vez, hará tres semanas, cuando fuimos a Valladolid. En un principio habíamos pensado llevarnos el mío, que es Diesel y consume menos gasolina, pero como no teníamos posibilidad de acompañamiento musical, optamos por el coche de la Tati. La próxima vez, mi compañera de fatigas políticas y personales y yo podremos gastarnos menos en combustible (que somos tacaños y ecologistas) y no por ello dejar de canturrear en plan 'road movie'. Fantástica Tania...

...Y fantástico Toni, mi Toni, que desde su exilio académico florentino me ha enviado un regalito que me ha llegado hoy mismo. Precioso: un libro titulado Spaghetti & Stars que recoge fotogramas y fotografías de películas y estrellas del cine italiano comiendo pasta. Un irresistible guiño cinéfilo desde tierras italianas.

El lector avispao dirá: ¿y cuál es la relación entre un regalo y otro? Cuando he recibido el paquete postal de Toni y he descubierto el regalo, al pensar que éste era el segundo que recibía antes de mi cumple tras la sorpresa de Tania, he caído en que, precisamente junto a Toni, he vivido preciosos momentos de 'road movie' musicada, en su coche (otro citröen Saxo, mira por dónde), por carreteras mallorquinas, en aquellos dos veranos en que parecía que nos íbamos a beber el mar para luego hacer otro más bonito y más grande, solos, los dos.

Qué bonito es cumplir años y sentir que lo queda detrás, aunque sea irrecuperable, aunque a veces nos parezca ajeno, forma parte de lo que somos y a veces tiene forma de isla, de cala nudista, de corazón o de nota musical.

Qué bonito es cumplir años y seguir queriendo compartir con algún alma gemela (del tipo que sea) algún trayecto sobre ruedas y alguna banda sonora común.

PD: Esto me recuerda al momento de ayer en que Kike, Roberto y yo bajábamos en el coche del primero (¡otro citröen Saxo!) por la calle Fuencarral con 'Hombres G' a todo trapo, como pijos ochenteros... Que conste que ésa no es nuestra banda sonora común, sino simplemente el único CD que la radio de Kike quiso leer (por qué narices Kike tenía ese disco es algo que debéis preguntarle a él, jejeje).

domingo, 2 de abril de 2006

Gritos

Una conversación a gritos. Se miró al espejo y su mirada no llegó a toparse con reflejo alguno. Una enorme mancha de eco ruidoso cubría lo que debía ser la imagen repetida de sí mismo. El recuerdo de unas palabras subidas de tono y timbre, de una encedida discusión, se había cosido a su sombra y a sus pasos y a su mente y sus oídos y sus ojos.

Cuando gritamos rompemos algo de nosotros mismos y de quien nos escucha y de lo que nos rodea. Cuando gritamos lanzamos piedras a esa corteza invisible que nos hace soportable (más o menos) el mundo. Cuando gritamos dejamos en evidencia lo más oscuro de nosotros, y pintamos de hostilidad un amplia onda expansiva. De la misma manera, cuando nos gritan nos volvemos pequeños, acaso residuos de ese yo que buscamos luego en un espejo imposible... Cuando los gritos se cruzan, y nos gritan y gritamos, el desastre puede ser total. Es difícil cribarlo, medirlo, definirlo, es díficil concretarlo más allá de la percepción de un enorme peso que nos aplasta. De unas tijeras sin piedad que nos cortan.

Como un papel roto y mojado, se fundió con la mancha negra del espejo y se dejó devorar por la apatía, dejando pendiente para el día siguiente intentar aprender algo del desencanto hacia sí mismo. Buscar los papeles que había perdido. Reciclarlos. Comprar, quizás, un espejo nuevo.

sábado, 1 de abril de 2006

Día de la Victoria

No porque en este año se cumpla el 75º aniversario de la proclamación de la II República, lógicamente, otras efémirides más oscuras y tristes van a dejar de hacer acto de presencia en el calendario. Y hoy hace 67 años de esto:

"Parte Oficial de guerra correspondiente al 1º de Abril de 1939, III Año Triunfal. En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército rojo, han alcanzado las tropas Nacionales sus últimos objetivos militares. LA GUERRA HA TERMINADO”. Burgos, 1º de Abril de 1939. Año de la Victoria. EL GENERALÍSIMO: Franco."


Y yo, resacoso tras la fiesta republicana que celebramos ayer, no puedo evitar acordarme de esa frase que le dice el protagonista de Las bicicletas son para el verano a su hijo al terminar la Guerra Civil: "No ha llegado la paz, ha llegado la victoria". Una victoria que sigue estando, de alguna manera, vigente: ¡Flipadlo!