sábado, 30 de diciembre de 2006

Terminal

El último sábado del año nos ha traído a primera hora de la mañana una bomba en el aparcamiento de la Terminal 4. A la espera de que ETA reivindique formalmente la autoría del atentado, todo indica -por el 'modus operandi', por las investigaciones policiales y los datos del Ministerio del Interior y porque así lo dijo quien llamó para dar aviso de la existencia del explosivo- que ha sido así, de nuevo con el lenguaje de las bombas, como ETA ha mandado al garate todas las esperanzas que habíamos puesto en el proceso de paz. Hay un desaparecido, que me temo que no tardaremos en conocer como la primera víctima mortal de ETA en tres años, pues ya están buscando sus restos entre los escombros.

Lo más triste de todo, lo más cobarde, es que ETA no se ha pronunciado aún no sólo para confirmar que ha sido desde sus filas desde donde se ha producido el atentado, sino que nadie ha dicho nada en su nombre tampoco sobre el alto el fuego. ¿Significa que esto es lo que entiende ETA por alto el fuego? ¿Significa que van a hacerse los locos y pretenden mantener abierto el proceso iniciado? ¿Significa que no saben ni hablar para decir "esto se ha acabado" y han abandonado la política antes de atreverse a tocarla volviendo directamente a los detonadores?

Estoy disgustado, triste. Y estoy también cabreado. Durante todo este tiempo de tregua, no me he cansado de criticar la actitud obstruccionista, cínica, partidista y crispante del Partido Popular. No me he cansado de desear que el Partido Socialista, como partido de Gobierno, mirase más allá de las filas del PP y usase con todo su potencial el respaldo del resto del arco parlamentario para avanzar en el diálogo y la búsqueda de un acuerdo de paz definitivo. No me he cansado de pedir la ruptura de acuerdos de gobierno PP-PSOE en municipios de Euskadi, el acercamiento de presos o la derogación de la ley de partidos para contribuir a la creación de un verdadero escenario nuevo.

La bomba en el aparcamiento de la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas ha estallado y, de momento, ETA calla oficialmente aunque la onda expansiva lleva su firma inconfundible. Ni siquiera se han atrevido a decir: "Hasta aquí hemos llegado". Como comentaba hace un rato por teléfono hablando con un amigo, la cosa recuerda -qué triste- a esa peli de Tim Burton, "Mars Attacks", cuando los marcianos llegan a la Tierra en son de paz... y empiezan a cargarse a todo lo que se mueve.

Y ahora, ¿qué? Ahora, superar la frustración e intentar reorientar la estrategia para acabar con el terrorismo y con el conflicto vasco. Pero ni siquiera ahora estoy en disposición de hacer más análisis político. Ahora tengo el ruido de la bomba en mi cabeza, el ruido por adelantado de las valoraciones de Otegi -que siempre son la misma-, el ruido de Acebes diciendo que "el proyecto de Zapatero es el proyecto de ETA", el ruido de los dientes de Rajoy chocando para ahogar bajo sus moderadas declaraciones lo que de verdad quisiera decir ("Chincharabiñaquetengounapiña")... Ahora sólo puedo mandar un abrazo a la familia y amistades de ese desaparecido y decirle a ETA que cada bomba que ponen me dan más asco. Mi asco que es mío y no es gran cosa. Pero que es tan real y verdadera como su torpeza, cobardía y talla criminal.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya son dos desaparecidos. Se les ha ido de las manos...

Menudo horizonte de incertidumbre.

por cierto me pregunto qué no harán en la calle Génova.

AlbertoH dijo...

Yo también siento rabia al ver como se nos va de las manos esta oportunidad irrepetible para la paz. ETA ha roto las reglas del juego, pero segun mi opinion el gobierno tampoco ha hecho todo lo que hubiera podido para que el proceso de paz seguiera adelante.

Besos

Anónimo dijo...

A ver, D. Curro:
1.- ¿Qué es eso del conflicto vasco?
2.- Vaya, ¿nadie le dijo que ETA era una organización terrorista? Es que a eso se dedican los terroristas, a poner bombas y demás.
3.- Y tranquilo, en un mes Zapatareo volverá hablar de su ansia infinita de paz: hay que ganar la elecciones como sea.

Curro dijo...

A ver, D. Enrique:

1. El conflicto vasco es eso de que hay una banda terrorista que pone bombas abanderando unas tesis nacionalistas/independentistas, en un marco en el que la convivencia y confrontación políticas entre ésas y otras tesis existe más allá de la propia actividad armada de ETA.

2. No hizo falta que nadie me dijeses que ETA es una organización terrorista y que a eso se dedican los terroristas, a poner bombras y "demás". Es lo que tiene, ya sé. Tampoco hizo falta que nadie me dijese que un "alto el fuego" es la interrupción de esa actividad criminal como posible inicio del final definitivo de la misma. ¿Nadie le dijo a usted que el "alto el fuego" se había declarado en marzo?

3. Zapatero ha tardado menos de un mes en hablar de nuevo de su ansia infinita de paz. Es lo que tiene esto que llamamos democracia, en efecto, que hay que ganar elecciones como sea (básicamente, preséntandose a ellas y consiguiendo una mayoría de votos). Pero es lo que tiene, además, la responsabilidad de un gobernante: el ansia de paz que existe en España, en la calle, en mi alrededor (¿en el suyo no?) es una demanda social fácilmente contrastable. Ya sé, la gente es tonta, pijoprogre, pequeñoburguesa y alienada, pero espera mayoritariamente de su Gobierno que aborde en la medida en que esté en su mano el final del terrorismo.