lunes, 25 de diciembre de 2006

De tal astilla...

Hay cosas que nos vienen dadas, o de las que nos empapamos inconscientemente, o que nos son impuestas, o que aprendemos... de nuestros progenitores. Pero oye, a veces también pasa al contrario. Mi lado bloggero ha picado de curiosidad a mi señor padre, que para festejar estas entrañables (¡y familiares!) fiestas, ha decidido poner a andar (tras unas apresuradas lecciones de su buen hijo Curro) su propia bitácora.

No le pierdan vista, eh, que no es porque sea mi padre (algo sobre lo que, por otro lado, tampoco hay pruebas irrefutables)..., pero este caballero tiene cosas interesantes que decir. Así pues, entren en Kabila.

Un saludo. Ah, sí, y feliz digestión.

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