viernes, 14 de abril de 2006

No hay dos sin tres...


Hoy se cumplen 75 años de la proclamación de la II República en nuestro país. La mecha encendida el 14 de abril de 1931 alumbró España y, más aún, su luz fue referente de vanguardia y modernidad para una Europa en la que el avance del fascismo era una realidad sangrante. Con sus errores y sus defectos, la Segunda República fue el primer régimen democrático digno de tal calificativo que ha conocido nuestro país, la concreción más exacta, avanzada y luminosa (perdonad que repita tanto eso de la luz... pero no se me ocurre forma más precisa de referirme a ella) de la tradición republicana española, y, a la vez, sumó a ese empeño a las más diversas sensibilidades que, desde la diferencia, supieron entender que el punto de partida para sus respectivas aspiraciones había de ser esa semilla de convivencia y progreso. La II República abordó y atajó los grandes problemas estructurales que sufría España (desde los ensayos de una articulación territorial sensible a la pluralidad de sus pueblos a la reforma agraria) y situó como piedra angular el impulso y protección de derechos y servicios públicos esenciales, sentando las bases de lo que más tarde (con España secuestrada por el franquismo) fue el modelo de las llamadas "democracias sociales avanzadas" de Europa.

Esa luz de la que hablo es la que dignifica un pasado que no nos ha dado, a las generaciones presentes, muchas oportunidades para sentir orgullo y ver un reflejo de lo que somos y, sobre todo, de lo que queremos ser. Por eso tenemos que reivindicar la memoria y el patrimonio de la II República: porque estuvo protagonizada por mujeres y hombres que, al tocar su libertad presente, de alguna manera estaban pensando que quienes les sucediesen en la historia merecían disfrutar de ese proyecto común transformador.

Escribo estas líneas y no puedo evitar pensar en mi abuela, fallecida el pasado otoño, para quien la luz esos años era la luz de una memoria que contaba con episodios también muy oscuros: la Guerra y algunos meses posteriores en la cárcel de Ventas, y cuarenta años de silencio y miedo después. Mi abuela, que fue dirigente provincial de la Juventud Socialista Unificada e hizo campaña por el Frente Popular en el 36, tenía un gran corazón manchado por un terrible odio hacia los verdugos de la República. Ya he hablado de ello en alguna otra ocasión: de cómo mi abuela me dijo muchas veces que, muy a su pesar, sentía simplemente odio hacia quienes la habían arrebatado la oportunidad de vivir en un país mejor, hacia quienes la habían perseguido y encarcelado y torturado. Mi abuela me pidió también muchas veces que nunca jamás sintiese yo un odio así, porque no es sano. Por eso también hay que reivindicar la II República y la dignidad de quienes la defendieron: para hacer posible una reconciliación, para hacer justicia.

Mi abuela también me dijo un día una frase llena de luz, de amor de abuela: ese amor total, ese amor absolutamente incondicional que se verbaliza en expresiones como "eres el más guapo del mundo"... Una tarde la acompañaba hacia el portal de su casa y, al despedirse, me lanzó un piropo: "Hasta luego, rey de España"... Abrió la puerta como si nada y, cuando yo ya me estaba alejando, se volvió antes de meterse al portal y rectificó a pleno pulmón: "No, rey de España, no... ¡¡Presidente de la República!!".

Hoy pienso en todo esto y echo de menos a mi abuela más que nunca. Desde aquí se lo digo a su recuerdo omnipresente: No hay dos sin tres, abuela. Y a la tercera, va la vencida.

Salud y República.

6 comentarios:

insecto dijo...

Por supuesto, salud y república! Hay quien alega que hay que mantener la "unidad de España" en memoria de aquellos que lucharon por ella, pero nadie se acuerda de aquellos que lucharon por implantar una democracia para tod@s tan sólo hace 75 años. Paradojas...

Anónimo dijo...

Sencillamente estoy impresionado por la sinceridad, sencillez y "lumnosidad" de tus palabras, Curro. Aunque con retraso de dos días celebro junto a tí y de corazón la república que está por venir sin olvidarme de la que me encandila, la Segunda, tiempo en que aún en verano la gente iba a las verbenas con alegría, se cantaban cuplés por la radio y la Gran Vía se ponía las ligas por la noche para bailarse un tango recién llegado de la Argentina pasando por A Coruña.

¡¡Ay, que Madrid el de la Segunda!! jeje. Un besazo ! Kike.

Laura dijo...

y por allí estaba yo, en Eibar, donde un par de valientes de adelantaron a izar la bandera republicana apenas unas horas antes de lo que luego fue el día conmemorable, unas horas antes del 14 de Abril, Eibar que amaneció republicana, y hoy, 75 años después, llevaban toda la semana de celebraciones, menos el día concreto, porque la semana santa les restaría protagonismo, y la gente huiría a destinos vacacionales... paradojas de la vida, tener que celebrar la república días antes, cuando la semana santa es más móvil...según el año, q el "PapaMóvil"!
Besasos corasón!!! te veo mañana, espero!!! (voy a llevar a imprimir las fotos seleccionadas!)

Enrique P. Mesa García dijo...

OIga, D. Curro, un poco de calma. Vamos por partes.
1.- La primera república era un régimen tan democrático cmo cualquier otro de su época, o sea: que ya lo hubo antes en España.
2.- Muy bien lo del avance del fascismo. Se le lvida citar el avance del comunismo (¿o esos respetaban la libertad?). Y yo que usted me iba a ver el monumento a La Pasionaria a ver a una firme defensora de la democracia (con Stalin viviamos mejor). Y antes de que diga algo recuerde que yo soy marxista, pero no ciego.
3.- El lenguaje laudatorio es peligroso sempre. Hay que ser críticos.
4.- Lo de la abuela, con perdon, suena a Zapatero. No se puede poner un ejemplo así en un artículo que pretende, como imagino, ir más allá de la ñoñeria sentimental e intenta defender racionalmente la república. Porque en el fondo ese argumento de abuleos y familiares es facilmente rebatible con otros abuelos o familiares. O dicho de otro modo: tan buenas personas hubo en un lado como en otro. Las ideas se defienden con argumentos racionales no con familiares.
y 5.- el problema actual me parece que es más grave que república o monarquía. No volvamos a cosas decimonónicas.

Curro dijo...

Oiga, don EP Mesa, yo estoy muy calmado. Me remito a sus partes (ejem ejem):

1. En mi texto hablo de la II República como "concreción [...] más avanzada de la tradición republicana española" y ello es un reconocimiento implícito, evidentemente, a la I República, no a los Reyes Católicos ni a Cánovas del Castillo...

2. No se me olvida el avance del totalitarismo comunista. Pero es una realidad que la II República fue esa referencia democrática en una Europa donde el fascismo avanzaba, y que los comunistas españoles (si busca usted un defensor del PCE, le aseguro que no ha dado con él en mi persona) apoyaron la República y hasta se coaligaron en el Frente Popular con la izquierda libera de Azaña... El enemigo de la República no estaba en el comunismo, sonroja tener que recordar dónde estaba la ley y dónde el delito. Y cuando quiera, hablamos de las atrocidades estalinistas venidas de los Urales. No se trata de exculpar o justificar, es que sencillamente ése no es el tema en este caso. ¡Ah!, y sé que es usted marxista, y que sus problemas de visión se reducen a una miopía (creo), pero nada de cegueras. No entiendo en cualquier caso que al señalar con el dedo acusica al estalinismo como otra cara de la moneda de los totalitarismos de la Europa de los años 30 se apresure a mostrar su etiqueta marxista.

3. Soy así. Así de visceral. Mantengo racionalmente una actitud crítica francamente incómoda para mí mismo (por otro lado, de eso se trata), pero también soy impulsivo en mi forma de expresarme, y escribí esto como un arrebato comunicativo (qúé cursi, jeje). No quiero sentar cátedra, y acepto que el tono pueda sonar laudatorio. No era la intención pero qué le vamos a hacer.

4. Soy así, también, así de ñoño. No pretendo legitimar ninguna tesis maniquea de buenos y malos en la que los buenos sean "los míos" (mi familia misma). El 14 de abril me trae recuerdos familiares que me parece que ilustran lo que significó la República, o al menos lo que significó para una parte importante de este país. Expongo esa evocación, y punto, no quiero hacer ni un análisis histórico ni un ensayo político, aunque haya componentes evidentemente políticos e históricos en lo que cuento. No me importa reconocer que para mí ese texto tiene más de homenaje familiar que otra cosa. ¿Qué problema hay en ello?

5. Coincido plenamente: la cuestión monarquía/república es decimonónica. El republicanismo, para mí, tiene que ver con valores más profundos que el de la elegibilidad de la máxima magistratura del Estado, y si me pregunta si la monarquía, como institución en sí misma, es un freno para el avance democrático y en derechos de este país en estos momentos, la respuesta es no. Pero eso no quiere decir que se deba renunciar, como reivindicación serena pero sin lugar a dudas, a la aspiración a una Jefatura del Estado elegida democráticamente.

Gracias por su comentario, ¡salud y República!

Salva dijo...

Muy buen post, Curro, tu blog no me lo pierdo,... aunque casi nunca comente nada.
Un saludo.