domingo, 5 de marzo de 2006

Papel de regalo

Hace un día precioso. Un sol espléndido. Y se ha puesto a nevar.

Escucho a Cesarea Evora mientras veo cómo el viento zarandea las hojas de los jardines y el sol empapa todo de una luz que parece un par de manos desenvolviendo un regalo.

Hace un rato, me he enterado de que una de mis mejores amigas ha roto con su chico, zanjando una historia de idas y venidas de casi tres años. En un rato iré a tomarme un café con ella, a animarla (aunque no sé cómo, y es raro verse en una situación así), a abrazarla (eso siempre sé cómo hacerlo). Me gustaría poder recortar la vista que me da la ventana junto al ordenador y llevársela. No por la vista en sí, sino por la poderosa luminosidad, por ese cielo azulísimo y esas nubes blancas y grises que van pasando, por ese sol que se fusiona con la música de Cesarea Evora (mestizaje del fado portugués y los tonos étnicos de su Cabo Verde), por esos timidísimos copos de nieve que nadie entiende muy bien por qué están cayendo.

El capricho de la naturaleza y su belleza hoy forman seguramente para mi amiga un extraño invitado en el banquete de la capacidad de decisión humana. Extraño, pero también alentador.

Hace un día precioso. Imagínate, amiga, los que quedan por venir.

1 comentario:

JIMENA dijo...

LOS AMIGOS,BUENOS,SIEMPRE ESTÁN AHÍ PARA ENSEÑAR CIELOS AZULES ATRAVESADOS POR NUBES BLANCAS.