martes, 14 de marzo de 2006

He dicho que no

Todo empezó hará un par de semanas.

Iba yo tan tranquilo, y al pasar delante del Corte Inglés de Argüelles, en la calle Princesa, me fijé en un chico muy mono, parado como una estatua con una carpeta en la mano. Parecía un pelín pijo, cierto es, pero tenía su aquel. Pasé de largo y, tres pasos más allá, estaba plantada una chica, esta sí que descaradamente pija al estilo clásico, con exactamente la misma pose y una carpeta igualita, que observé detalladamente: no, no la tenía forrada con la foto de Brad Pitt. El reverso de aquel apañao soporte de plástico azul tenía una pegatina que no daba lugar a dudas. En efecto, ahí estaban, confirmando los rumores malintencionados del rojerío y la masonería, confirmando también los delirios de poder de Mariano Rajoy. Vamos, que aquello de recoger firmas "porque todos tenemos derecho a decidir" no era un vacile ni una calentura de la lengua.

-¿Quiere usted firmar por la Unidad de España? -le preguntó aquella chica a una señora con el pellejo de un animal matado para ello por abrigo.

-Uy, niña -contestó la señora, con una sonrisa francamente siniestra-, ojalá pudiese firmar más de una vez, ojalá, ojalá...

Seguí andando. Tres pasos más, y, bingo: un nuevo recoge-firmas. "Mierda, a este le conozco". Era un militante de Nuevas Generaciones con el que había coincidido la semana anterior en un programa de radio a cuya "tertulia joven" acudo a veces en representación de Jóvenes de IU. Cruzamos las miradas, me reconoció: me saludó, integrándome en la conversación que mantenía con una señora.

-Mire, mire, señora, este chico es de Izquierda Unida pero somos amigos.

¿Amigos? Estuve a punto de contestar algo así como: "Amigos, no, tontorrón, díselo, somos novios", pero encogí los hombros sin palabras, flipando. Me despedí muy educadamente.

-A ver qué tal se nos da -me dijo él señalando la carpeta, cuando yo ya me alejaba Princesa abajo.

-Espero que mal -sonreí yo, guiñándole un ojo. Ante todo, sinceridad.

Pero no se acaba aquí la cosa... Dos días después, había quedado con unas compañeras de clase para hacer una práctica de Realización. La cita, precisamente, era la puerta del Corte Inglés de Argüelles. Mientras esperaba, junto a otro amigo, un montón de niños peperos que no deberían superar ninguno los 17 años, revoloteaban con su "QuiereustedfirmarporlaunidaddeEspaña" y sus carpetas estampadas con gaviotas. Por fin, uno se nos acerca.

-Ah, ¿pero España se rompe? -le pregunta mi amigo, con cínica ingenuidad.

-Síiii -dice el chaval-, es contra el Estatuto de Cataluña, para que no se rompa la Constitución de 1975.

Madre mía, 1975. Lo de estos chicos es más grave de lo que parecía. En fin, que seguimos vacilándole durante medio minuto más, diciéndole que si estaba cogiendo frío, que si éramos unos separatistas peligrosísimos, y el chico nos dedicó un entrañable "Gilipollas" y se fue.

Pero, de nuevo, la historia continúa. Hoy mismo, dos semanas después del episodio (con un comentario sobre el tema en el blog de Paloma incluido), he vuelto a pasar por delante del escenario. Y, claro, allí estaban. Esta vez ha sido una mujer de ésas superrubias-liberales-liberadas-con-base-de-maquillaje-naranja la que se ha acercado a mí y, antes de que me dijese nada, le he dicho:

-Me da igual.

Ella ha intentando desglosar todo el rollete aprendido en la jornada de adiestramiento de turno, y yo, que soy un rojo maricón de Rivas de escuela pública, la he interrumpido:

-He dicho que no.

Y me he ido, tan digno de la vida, convencido de mi gran hazaña política, como una nueva Mariana Pineda suelta por la calle Princesa. Lo más gracioso es lo que me ha dicho la mujer, mucho más educada que yo, cuando me perdía entre la gente:

-Hay que firmar contra Zapatero, que es un radical.

Hay que joderse. Ésta no ha visto a un radical en su vida.

3 comentarios:

Laura dijo...

rojeras:p qué pasados son! a mí me tocó decir que no en la calle goya frente al Zara... qué menuda publicidad que tienen en su puerta... te quiero decir:p un besaso (te tengo que contar cosas de mi aventura en París...) Je t'aime...

insecto dijo...

Me alegro de que al menos no sepan ni el año en que se redactó y se aprobó la constitución, eso indica que la intolerancia es consecuencia de la incultura

Crunch dijo...

Haced como yo.
Trabajo en la zona de Serrano, pero como luzco patillas casi uniéndose en la barbilla (ni elAlgarrobo, vamos) y chupa de cuero moteromacarra no se me han acercado ni a 100 metros. saben que no soy su target ni su público objetivo.