jueves, 23 de marzo de 2006

El camino

Ante el anuncio de ETA de ayer, y el lógico alboroto en la opinión pública, la agenda política y las conversaciones de café a media mañana, uno se encuentra algo abrumado. Gratamente abrumado, supongo. La corrala ha amanecido gris y llovida, pero no es un día triste. Es un día tranquilo, que contiene con calma la agetreada actividad. Un día a la espera. Mientras me echo el 'after-shave' y me ato los cordones de los zapatos, oigo de fondo cómo brota de la tele encendida la voz de un Zaplana haciendo malabarismos por conciliar la actitud camorrista y crispante de siempre con una realidad que ha ahuecado más que nunca sus palabras.

Y, de repente, Zaplana se ha callado. Se ha ido la luz en casa. Han sido treinta segundos: los justos y suficientes como para devolverme a la espera tranquila, grisácea pero apacible, del cielo de hoy.

Ya lo dijo Gandhi. No hay caminos para la paz, la paz es el camino.

4 comentarios:

Enrique P. Mesa García dijo...

Sin estar de acuerdo en nada, por supuesto, pregunto (y disculpe usted la pregunta pero es que no puedo hacerla en privado pues no veo correo electrónico alguno): ¿es usted el Curro que sospecho?
Si no lo es disculpe usted el atrevimiento y si lo es, un saludo.

Curro dijo...

Sospecho que usted sospecha correctamente, y le aseguro que es usted el Enrique P. Mesa García que sospecho. Salud.

Curro dijo...

...por cierto, ¿por qué dice eso de "sin estar de acuerdo en nada, POR SUPUESTO"? ¿Es que no cree que usted y yo podamos estar de acuerdo en nada bajo ningún concepto? ¿Presupone una distancia insalvable? Pues ya me entra a mí la duda de si es usted el Enrique P. Mesa que creo o no.

Enrique P. Mesa García dijo...

Lo decía por el tema concreto, D. Curro. No se moleste.