viernes, 10 de marzo de 2006

Café, pereza. Imbécil.

Todo el mundo tiene la mañana la mar de ajetreada, sin posibilidad de abrir un paréntesis para el desayuno. Yo también ando un poco desbordado, pero ese paréntesis no me lo quita nadie. Son las once y veinte, no he tomado nada en casa antes de salir: necesito un café y un 'algo' de picar. Hoy me voy yo solo. Camino a la cafetería de todos los días, decido que no, que hoy cambio y me voy a la nueva taberna que el Rodri (que más que tabernero, es una institución en Rivas) ha puesto en el centro comercial recién abierto al lado del Ayuntamiento y el centro cultural. En la Taberna del Rodri es donde mejor se tira la cerveza en este pueblo-ciudad, pero todavía no son horas de cañas. Antes de llegar, paso junto a un expositor del '20 minutos'; cojo un ejemplar: mi compañía en el desayuno esta mañana.

-Un café con leche y un pincho de tortilla -le digo a la camarera.

Abro el periódico. Parquímetros, OPAs, estatutos, cambios climáticos. Mi mirada sobrevuela las noticias en un ejercicio que, más que lectura superficial, es simple paseo. De alguna manera, las noticias de hoy sobre todos esos temas son las noticias de siempre. Y siento una tremenda pereza hacia todo: la actualidad que me desborda y que es espejo de un mundo que no hay por dónde coger; pereza del café y el pincho de tortilla (me apetecería más una caña, qué narices); pereza del saludo cordial que hay que dedicar a los conocidos que pasan ante mi mesa; pereza de esa canción de 'Pereza' que suena en todas partes, también en el hilo musical del centro comercial. Pereza de tener que seguir trabajando cuando acabe el desayuno. Pereza de pasar la página del periódico.

Pero la paso. Y ahí están: unas declaraciones de Jesús Patiño, que perdió a su mujer embarazada de 7 meses y a ese hijo esperado en los atentados de los que mañana hará dos años. Leo algo que dice: "Me duele no haber podido ver el último segundo de vida de los dos. Quiero recuperar esas sensaciones, encontrar a la gente que los vio, que los atendió... Tener la parte de la historia que me falta".

Levanto la mirada del periódico, con la vista un poco borrosa por el anuncio de una lágrima. Y me siento imbécil: delante de la tortilla, con el café a medias, con la mesa de la oficina esperándome llena de papeles, con la reunión de esta tarde apuntada en la agenda, con los parquímetros y la OPA y los estatutos; imbécil con toda mi pereza...

...Que más que pereza es, simple y llanamente, un lujo indigno. La parte de la historia que me sobra.

3 comentarios:

insecto dijo...

Aunque nos impacte, aunque nos duela, aunque nos emocione, y precísamente por todo ello, es una suerte poder encontrar noticias de este tipo en la prensa, no por las desgracias que nos cuentan sino porque corroboran que somos (o seguimos intentando ser) humanos.

anto-ine dijo...

Hola curro, me doy la bienvenida a tu foro.

...asi que empezaste el día con un café sólo y lo acabaste con uno doble...

I want to tell you...

Curro dijo...

Antonio, querido, casi me ganas como nuevo guionista de Pajares y Esteso, te quiero decir. Qué mala es la envidia, jejeje. Bienhallado seas a esta corrala. Ya has visto el tráfico humano que se da por estos lares virtuales. Si es que donde caben dos...