sábado, 25 de febrero de 2006

Luxuria al poder

Muy fuerte. En el mejor de los sentidos.

Refundación Comunista, partido integrado en la coalición progresista italiana La Unione, ha incluido en sus candidaturas a Vladimir Guadagno, nombre en los papeles oficiales de la estrella drag italiana Vladimir Luxuria, trásgenero dedicada al espectáculo. Con su boa de plumas, sus guantes largos, y un aire entre vedette y neorrealista, Vladimir Luxuria ha dado el paso de postularse como candidata a las elecciones generales del próximo mes de abril con los principales objetivos de defender los derechos de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales y la laicidad efectiva del Estado.

Me gusta Vladimir porque, en sus declaraciones (atónitos dejó a los medios en su comparecencia esta semana en la Asociación de la Prensa Extranjera de Roma), combina un desparpajo incisivo con una sonrisa de oreja a oreja y una determinación en sus palabras que nadie se esparaba entre tanta purpurina. Su presencia, de alguna manera, subraya la urgencia e importancia de poner sobre el tapete político las necesidades reales de la gente y, a la vez, reivindica como derecho de primer orden la frivolidad entendida como distancia irónica imprescindible para madurar y contrastar nuestras visiones de la realidad.

"De Italia cansa", ha dicho en referencia al matrimonio homosexual, "esa actitud prepotente e invasiva de los políticos al tratar el tema, como si fuéramos el baluarte de la moral con mayúsculas". Refundación Comunista, partido que lidera Fausto Bertinotti -quien propuso personalmente a Luxuria que se presentara con ellos a las elecciones-, defiende ese derecho civil para las parejas del mismo sexo, aunque es un asunto muy controvertido dentro de las filas de La Unione, cuyo líder, Romano Prodi, ha prometido protección jurídica a esas parejas pero nunca como matrimonio.

Para Luxuria, "en Italia, por desgracia, muchos políticos, tanto de derechas como de izquierdas, adoptan posturas no basadas en su propia reflexión, sino según el designio de las altas esferas vaticanas". Por ello, ha pedido un diálogo directo con el Vaticano, para que "la Iglesia católica, en vez de debatir tanto sobre los gays, por los que tiene una verdadera obsesión, debata con los gays. Sé que es una utopía que lleguemos a pensar igual, pero un encuentro en el Vaticano sería bonito; al menos habría arte, bellos exteriores...".

A sus 40 años, esta licenciada en Lengua y Literatura Modernas por la Universidad La Sapienza de Roma ha tenido palabras duras para el Gobierno italiano actual, y en sus declaraciones ha sabido canalizar esas críticas en positivo, contraponiendo las medidas que aplica Berlusconi a las del programa que ella defiende en esta campaña, como el impulso a una verdadera educación sexual. Y, a pesar de esas críticas al populista mandatario italiano, lo ha dejado bien claro: "No odio a Berlusconi. A fin de cuentas él también se maquilla".

¿No es fantástica?

3 comentarios:

Salva dijo...

Me gusta Vladimir

Salva dijo...

...por cierto, si que has escrito! Buff que prolífico, hijo, no se puede uno descuidar dos días. :-P
Un saludo.

Bender dijo...

Yo estaba super enfadado con estas italianas, pero después de esto no me queda más remedio que admitirlo...Italia 1, el resto 0.
Ay Vladimir...ojalá salgas y resuenen tus plataformas por el pasillo del Congreso...que tiemblen.